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Finito el tiempo

El único límite que conozco al “creer es crear” es mis ganas de vivir infinito y mi convicción de la finitud del tiempo… Recuerdo “Waking life”: "En realidad, la brecha entre, digamos, Platón o Nietzsche y el humano promedio es mayor que entre los chimpancés y que el humano promedio. El reino del espíritu auténtico, el verdadero artista, el santo, el filósofo, rara vez es alcanzado. ¿Por qué tan pocos? ¿Por qué la historia del mundo y la evolución no son historias de progreso, sino más bien esta interminable y fútil acumulación de ceros? Valores mayores no se han desarrollado. Mierda, los griegos hace 3.000 años, eran tan avanzados como nosotros. ¿Cuáles son estas barreras que detienen a las personas de llegar a cualquier lugar cercano a su potencial real? La respuesta a esta pregunta se puede encontrar en otra pregunta, que es: ¿Cuál es la característica humana más universal - el miedo o la pereza? ". Ambas, diría yo. La acumulación de recursos vino a ofrecernos el imaginario de finitud, asociado a la necesidad de darse una practicidad/utilidad al hecho de estar vivo, al mismo tiempo que se la fraccionaba. Tantos segundos, son tantas horas, que hacen tantos meses y así te podés morir en tantos minutos ¡ACTUÁ!

Los griegos se enfrentaron con la situación de cuestionarse, planteando una desigualdad estructural contra los que no tenían ese privilegio. La desigualdad en la especie humana existe desde que existe el humano. Y dista mucho de parecerse a las condiciones de desigualdad en las manadas de los demás mamíferos. Existen líderes en todas las especies de animales, pero somos la única capaz de razonar contra-natura, contra nosotros. Inventamos un sistema para no ser perezosos, moverse para hacerse del alimento necesario y vivir sin estrés parece un panorama poco alentador para la mente humana. La capacidad de razonar nos impone aprovecharla, exigimos el máximo confort a nuestro cerebro para ir sobrellevando el mundo que vamos diseñando, al unísono, a prueba y error, guiados por una conciencia, inconsciente y, colectiva.


Despertar a la vida es casi como conjugar las 9 revelaciones de James Readfield con los aforismos de Nietzsche, después de haber leído a Wittgenstein y de ver una película sobre la vida de Marie Curie. Un cuanto contradictorio, lógico, apasionante e intelectual. La intelectualización de la idea es el “yo creo”, se crea lo que se cree a partir de la proyección mental. El sueño lúcido es ese momento donde el tiempo que conocemos como tiempo no existe. No hay un reloj para medir el tiempo ahí, por eso somos inmortales en el sueño ¿Y la vida existe sin el tiempo? Nuestros ojos han experimentado la muerte, sea de un insecto, de un drama policial televisado, de un familiar, etc. Sabemos que alguien que puede dejar de Ser, de existir, de un momento a otro. Reconocemos la muerte aunque tengamos el cuerpo tangible del difunto en brazos, y sabemos que “ya no está” aunque nos pese su cuerpo. Se le acabó el tiempo. Es como que si desde que salimos de nuestra madre se nos enciende un reloj que nos determina, nos dice que tenemos todo el tiempo que él disponga para hacer todo lo que queramos en esta experiencia vital, después ya está. Se te acabó el tiempo.

La isla de las emociones

Hubo en un tiempo una pequeña isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, entre otros, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio. Todos estaban allí, en la isla. A pesar de los roces propios de la convivencia, la vida era muy tranquila e incluso predecible. A veces la Rutina hacía que elAburrimiento se quedara dormido, o, a veces, el Impulso armaba algún escándalo, pero la mayoría de las veces la Constancia y la Conveniencia lograban calmar al Descontento.

Un día, de forma inesperada para los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una asamblea. En el momento en que la Distracción se dio por enterada y la Pereza consiguió llegar al punto del encuentro, todos estuvieron presentes y el Conocimiento comenzó diciendo: “Tengo una mala noticia que darles: la isla se hunde.” . Todas las emociones dijeron al unísono: “¡No, no puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!”

Entonces el Conocimiento repitió: “La isla se hunde.”

Todas las emociones gritaban que el Conocimiento estaba equivocado, pero entonces laConciencia, dándose cuenta de la verdad, dijo a sus compañeros: “El Conocimiento casi nunca se equivoca. Si dice que se hunde, debe ser porque es cierto que se hunde”. A esto, el resto de las emociones contestaron: Y, ¿Qué vamos a hacer ahora?

El Conocimiento que se temía esta pregunta les contestó: “Cada uno puede hacer lo que bien quiera, pero yo les aconsejo que busquen la forma de abandonar la isla… Construyan un barco, una balsa o algo que les permita marcharse, porque el que se quede en la isla desaparecerá con ella. La Previsión y yo, hemos construido un avión y en cuanto acabe la reunión volaremos hasta la isla más cercana”.

Ante estas palabras, las emociones dijeron: “¡No! Pero ¿Qué será de nosotros?”

Dicho y hecho, la reunión finalizó y el Conocimiento se subió al avión con la Previsión, llevando de polizón al Miedo, que como no es tonto, se había escondido en el motor, y así abandonaron la isla.

Ante este jarro de agua fría, todas las emociones, empezaron a construir algo que les salvara: un barco, un velero… Todas las emociones… salvo el Amor. El Amor sentía que estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo: “Dejar esta isla… después de todo lo que he vivido aquí… ¿Cómo podría yo dejar este árbol, por ejemplo? Aiiihh…, hemos compartido tantas cosas y tantos momentos…”

Mientras el resto de las emociones se dedicaban a fabricar su barco, el Amor se dedicó a subir a cada árbol, oler cada rosa, ir a la playa y se revolcarse en la arena, tal y como solía hacer en otros tiempos. Tocó cada piedra y acarició cada rama… Al llegar a la playa, a su lugar favorito desde donde podía observar que el sol salía, quiso pensar con esa ingenuidad que le caracteriza: “Quizá la isla se hunda sólo un ratito… y después vuelva a resurgir… ¿Porqué no?”

Así, se quedó durante días y días, midiendo la altura de la marea para ver si el hundimiento no fuese reversible, pero la isla se hundía cada vez más… Aún siendo consciente de que la isla se hundía y que no había vuelta atrás, el Amor no podía pensar en construir para dejar, porque se sentía tan dolorido que sólo podía llorar y gemir por lo que iba a perder.

Entonces, en su cabeza apareció un nuevo pensamiento, y es que la isla era muy grande, y aunque se hundiera un poco, siempre podría refugiarse en la zona más alta… Cualquier opción era mejor que tener que dejarla; además una pequeña renuncia nunca había supuesto un problema para él. Así que, una vez más, se dedicó a disfrutar de cada piedra, árbol, rama, observando al mismo momento que la isla cada vez se estaba volviendo más pequeña.

Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, se dirigió hacia el norte de la isla, que a pesar de no ser la parte que más le gustaba, se trataba de la más elevada… La isla se hundía cada día un poco más, y el Amor se refugiaba en un espacio más pequeño…

“Después de todas cosas que hemos pasado juntos…” -le reprochó el Amor a la isla.

Finalmente, sólo quedó un minúsculo fragmento de isla; el resto había sido completamente cubierto por el agua; y en ese momento, el Amor se dio cuenta de que si no dejaba la isla, desaparecería para siempre de la faz de la Tierra…

Caminando entre senderos y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía. Ya no había posibilidad de construir un medio para huir como lo había hecho el resto; había perdido demasiado tiempo en lamentar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos. Desde allí veía pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicarles su situación y de que alguno de sus compañeros le acogiera en su barco.

Entonces, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas para que se acercara. La Riqueza se acercó y el Amor le dijo: “Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías contigo hasta la isla vecina, no? Yo he sufrido tanto la desaparición de esta isla que no he podido construirme un barco…”

Y la Riqueza le contestó: “Estoy tan cargada de bienes, de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no me queda lugar para ti, lo siento…” -y siguió su camino sin mirar atrás.

El Amor siguió mirando al mar con la esperanza de ver algún otro compañero suyo, y ahí vio venir a la Vanidad en un barco precioso, lleno de adornos, mármoles y flores de todos los colores. Llamaba mucho la atención. El Amor cogió aire y gritó: “¡Vanidad, llévame contigo, por favor!”. La Vanidad miró al Amor y le dijo: “Me encantaría llevarte, pero… ¡Tienes un aspecto!… ¡Estás tan sucio y tan desaliñado!… Perdón, pero creo que afearías mi barco” -y tal cual, se fue.

Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones que veía pasar: a la Constancia, a laSerenidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando creyó que ya no había nada que hacer, que su final estaba muy próximo, vio acercarse un barco muy pequeño, el último que quedaba por pasar, el de la Tristeza, y le dijo: “Tristeza, hermana, tú que me conoces tanto, estoy segura de que tú no me abandonarías aquí, eres tan sensible como yo… ¿Me llevas contigo?” Y la Tristeza le contestó: “Yo te llevaría, te lo prometo, pero estoy taaaaaaaaan triste… que quiero estar sola” -Y sin mediar más palabras, se alejó.

El Amor, se dio cuenta de que por haberse quedado apegado a esas cosas que tanto amaba, él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer para siempre. Entonces, se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla esperando el final… De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:“Chst-chst-chst…”

Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos. El Amor se sorprendió y le dijo: “¿Es a mí?”

“Sí, sí, a ti” -dijo el viejito. “Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo tengo sitio para ti, yo te salvo.” El Amor le miró y empezó a darle explicaciones como lo había hecho con el resto de emociones, pero el viejito, sin dejar que acabase la primera frase, le dijo: “Te entiendo, sube al bote..”

El Amor subió al bote y juntos remaron hasta alejarse de la isla. No pasó mucho tiempo y el último centímetro que quedaba de isla terminó de hundirse desapareciendo para siempre. Ante este acontecimiento y esperando a que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza, el Amor murmuró: “Nunca volverá a existir una isla como ésta” .

El viejito asintió… Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo, podía seguir existiendo, el Amor no se había acabado. Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, silenciosamente, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.

El Amor, muy intrigado por todo lo que había pasado con el viejecito, fue en busca de laSabiduría para preguntarle: “¿Cómo pudo ser? Yo no lo conozco de nada y me salvó… Nadie comprendió que quedara sin embarcación, pero él me entendió y me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quien es…”

La Sabiduría lo miró atentamente a los ojos y le dijo: “Amigo, él es el único capaz de conseguir que el Amor sobreviva cuando el Dolor que provoca una pérdida le hace creer que es imposible seguir adelante. Es el único capaz de darle una nueva oportunidad al Amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, se llama Tiempo.

Jorge Bucay

Y uno aprende

Y uno aprende...Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma.

Y uno aprende...
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad.Y uno empieza aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas.

Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende...
a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes,
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.Y después de un tiempo uno aprende...
que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema.

Y aprende...
a plantar su propio jardín y decorar su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.Y uno aprende...
que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale.

Y uno aprende y aprende...
y con cada adiós uno aprende.Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro,
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos,
sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados,
y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.
Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira
pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace,
pero perdonar es solo de almas grandes.Con el tiempo te das cuenta de que aunque seas feliz con tus amigos,
algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sea como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese único instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
extrañarás inmensamente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
Y aprendes que hay 3 momentos en la Vida que uno no puede remediar:
La oportunidad que dejaste pasar,
la cita a la que no asististe,
la ofensa que ya pronunciaste.Con el tiempo también aprendes sobre El dinero... y entonces comprendes que:
Puedes comprarte una Casa, pero no un Hogar,
Puedes comprarte una Cama, pero no hacerte Dormir,
Puedes comprarte un Reloj, pero no te dará el Tiempo,
Puedes comprarte un Libro, pero no Conocimiento o lo que necesitas aprender,
Puedes comprarte una Posición, pero no sirve para tener Respeto,
Puedes comprarte Medicinas y pagar la consulta al médico, pero no te da Salud,
Puedes comprarte Sangre, pero no Vida,
Puedes comprarte Sexo, pero no Amor.

Con el tiempo también aprendes que la vida es aquí y ahora,
y que no importa cuantos planes tengas, el mañana no existe y el ayer tampoco.Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo,
ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, todo esto lo aprendes sólo con el tiempo.

Jorge Luis Borges


Un mar de fueguitos

Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

-El mundo es eso - reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.


Eduardo Galeano

Caminar, latir.

Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino. Si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición. Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada.Sólo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice.
Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición. 

(...) 
Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario.

Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta: ¿Tiene corazón este camino?

Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Todos los caminos son lo mismo, no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no... Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.

El problema es que nadie se hace la pregunta, y cuando por fin se da cuenta de que ha tomado un camino sin corazón, el camino está ya a punto de matarlo.Un camino sin corazón nunca se puede disfrutar. 


Las enseñanzas de Don Juan - Carlos Castaneda

Waking Life (película)

Sinopsis – Sueños. ¿Qué son? ¿Un escape de la realidad o la realidad misma? La película trata de un hombre y de su intento de discernir la diferencia absoluta entre la realidad y la percepción. 
Altamente recomendable.





MOMENTOS FAVORITOS


"Un hombre auto-destructivo se siente completamente enajenado, totalmente solo. Él es una persona ajena a la comunidad humana. Piensa de sí mismo: "Debo estar loco". Lo que no sabe es que la sociedad tiene, al igual que él, un interés establecido en pérdidas y catástrofes considerables. Estas guerras, hambrunas, inundaciones y terremotos satisfacen necesidades bien definidas. El hombre quiere caos. De hecho, él tiene que tenerlo. Depresión, conflictos, disturbios, asesinatos, todo este terror. Somos arrastrados irresistiblemente hacia el casi orgiástico estado creado a partir de la muerte y la destrucción. Está en todos nosotros. Nos deleitamos con ello. Claro, los medios de comunicación tratan de poner cara triste ante estas cosas, pintandolo como grandes tragedias humanas. Pero todos sabemos que la función de los medios de comunicación nunca ha sido eliminar los males del mundo, no. Su trabajo es persuadirnos a aceptar estos males y acostumbrarse a vivir con ellos. Los poderes de turno quieren que seamos observadores pasivos. Che, ¿tenés un fósforo? Y nos han dado otras opciones fuera del ocasional y puramente simbólico, acto participativo de votar. ¿Querés el títere de la derecha o el títere de la izquierda? Creo que ha llegado el momento de proyectar mis propias deficiencias e insatisfacciones dentro los regímenes sociopolíticos y científicos: dejen que mi propia falta de voz se escuche. (Él derrama combustible sobre sí mismo y se prende fuego.) "


“Sólo puedes ser culpable, admirado o respetado por las cosas que has hecho voluntariamente.”


“Voila. ¿Y ésta? ¿Qué es? Es mi pequeña ventana al mundo, cada minuto es un espectáculo diferente. Quizá no lo entienda ni esté de acuerdo con ello, pero te diré algo, lo acepto y me dejo llevar. Supongo que eso es lo que digo, dejarte llevar por la corriente, el mar no rechaza a ningún río. La idea es mantenerse en un estado de salida constante, siempre llegando y ahorrando introducciones y despedidas. El viaje no requiere una explicación, solo pasajeros.” 


"Dicen que los sueños sólo son reales mientras duran. ¿Puedes decir lo mismo de la vida?"


"Es como si llegaras al mundo con una caja de lapices. Tu caja puede ser de 8 ó de 16... pero lo que importa es lo que haces con los colores que te dan."


"Nuestra crítica comenzó como empiezan todas las críticas: con la duda. La duda se convirtió en nuestra narrativa. La nuestra es una búsqueda de una nueva historia, la nuestra. Y aprovechamos esta nueva historia impulsada por la sospecha de que el lenguaje ordinario no podría contarla. Nuestro pasado aparecía congelado en la distancia, y todos nuestros gestos y acentos significaron la negación del viejo mundo y la conquista de uno nuevo. La manera en que vivimos, habiendo creado una nueva situación, una de exuberancia y amistad, esa de una microsociedad subversiva, en el corazón de una sociedad que la ignoraba. El arte no era el objetivo, sino la ocasión y el método para localizar nuestro ritmo específico y enterrar las posibilidades de nuestro tiempo. El descubrimiento de una verdadera comunicación era de lo que se trataba, o por lo menos la búsqueda de dicha comunicación. La aventura de encontrarla y perderla. Nosotros, los no apaciguados, los no aceptados, seguimos buscando, llenando los silencios con nuestros propios deseos, miedos y fantasías. Impulsados por el hecho de que no importara cuán vacío el mundo pareciera, no importara cuán degradado y agotado nos pareciera el mundo, sabíamos que cualquier cosa era posible."


"Estoy preocupado por la estructura. Estoy preocupado por los sistemas de control, los que controlan mi vida y los que buscan controlar aún más! ¡Quiero libertad! ¡Eso es lo que quiero! ¡Y eso es lo que vos deberías querer! Todo depende de todos y cada uno de nosotros para desprendernos y mostrarles la codicia, el odio, la envidia, y sí, la inseguridad, ya que ese es el modo de control central - nos hacen sentir patéticos, pequeños y entonces les damos voluntariamente nuestra soberanía, nuestra libertad y nuestro destino. Tenemos que darnos cuenta de que estamos siendo condicionados a escala masiva. ¡Comiencen a desafiar a este estado empresarial esclavista! ¡El siglo 21 va a ser un nuevo siglo, no el siglo de la esclavitud, no el siglo de mentiras y cuestiones sin importancia, ni de clasismo, estatismo y el resto de los modos de control! ¡Va a ser la edad de la humanidad de pie en pos de algo puro y algo correcto! ¡Qué montón de basura - demócrata liberal, republicano conservador! Está todo ahí para controlarte. Dos caras de la misma moneda. ¡Dos equipos administrativos pujando por el control! ¡El Director Ejecutivo, trabajo de la Esclavitud, Sociedad Anónima! La verdad está ahí delante de usted, pero ellos establecen este buffet de mentiras. ¡Estoy harto de esto, y no me voy a comer un bocado! ¿Me entienden? La resistencia no es inútil. Vamos a ganar esta cosa. ¡La humanidad es demasiado buena! ¡No somos un grupo de inútiles! ¡Vamos a defendernos y vamos a ser seres humanos! ¡Vamos a entusiasmarnos por los asuntos verdaderos, las cosas que importan: la creatividad y el espíritu humano dinámico que se niega a someterse! "


"En realidad, la brecha entre, digamos, Platón o Nietzsche y el humano promedio es mayor que entre los chimpancés y que el humano promedio. El reino del espíritu auténtico, el verdadero artista, el santo, el filósofo, rara vez es alcanzado. ¿Por qué tan pocos? ¿Por qué la historia del mundo y la evolución no son historias de progreso, sino más bien esta interminable y fútil acumulación de ceros? Valores mayores no se han desarrollado. Mierda, los griegos hace 3.000 años, eran tan avanzados como nosotros. ¿Cuáles son estas barreras que detienen a las personas de llegar a cualquier lugar cercano a su potencial real? La respuesta a esta pregunta se puede encontrar en otra pregunta, que es: ¿Cuál es la característica humana más universal - el miedo o la pereza? "


"Porque yo no espero el futuro, no preveo la salvación, la absolución, ni siquiera la iluminación a través del proceso. Yo, me adhiero a la premisa de que esta... esta perfección defectuosa es suficiente y completa en cada momento inefable."


"- Si el mundo que nos vemos obligados a aceptar es falso y nada es verdad, entonces todo es posible. 
- En el camino de descubrir lo que amamos, nos daremos cuenta de todo lo que odiamos, todo lo que bloquea nuestro camino a lo que deseamos. 
- El confort nunca será confortable para aquellos que buscan lo que no está en el mercado."


Corazón delator

¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura 
es sólo una excesiva agudeza de los sentidos?
E. Allan Poe




Parece sospechar, parece descubrir en mi 
que aquel amor 
es como un océano de fuego.
(...)
Fui victima de todo alguna vez.
G. Cerati



El puente hacia el infinito


"Las personas más avanzadas, pensé, ¡son las más solas! El cielo hacía girar lentos y escarchados mecanismos de relojería allá en lo alto, sin preocuparse.
¿Acaso estos perfectos no tienen almas gemelas porque han superado, al crecer, las necesidades humanas?
No hubo respuesta de la azul Vega, que reverberaba en su arpa de estrellas.
Alcanzar la perfección no sería problema mío por un montón de vidas más, pero se supone que esas personas nos indican el camino. ¿Acaso han dicho olvidaos de las almas gemelas, porque las almas gemelas no existen?
Los grillos gorjeaban lentamente: tal vez, talvez.
Contra ese muro de piedra, mi noche se estrelló hasta acabar. Si eso es lo que dicen, gruñí para mis adentros, se equivocan.
Me pregunté si ella estaría de acuerdo, donde quiera estuviese en ese minuto. ¿Se equivocan, mi querida desconocida?
Donde quiera estuviese, no respondió.

...


Somos el puente hacia el infinito, arqueado sobre el mar, buscando aventuras para nuestro placer, viviendo misterios, eligiendo desastres, triunfos, desafíos, apuestas imposibles, sometiéndonos a prueba una y otra vez aprendiendo el amor" 

Richard Bach



Los niños

Vuestros hijos no son hijos vuestros.
Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma.
Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.
Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas.
Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar ni siquiera en sueños.
Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros.
Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer.
Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.
El Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana.
Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue.
Porque, así como él ama la flecha que vuela, así ama también el arco, que es estable.


Khalil Gibran

Sos lo que comés

“No mojes nunca tu pan ni en la sangre ni en las lágrimas de tus hermanos. Una dieta vegetariana nos proporciona energía pacífica y amorosa y no sólo a nuestro cuerpo sino sobre todo a nuestro espíritu. Mientras los hombres sigan masacrando y devorando a sus hermanos los animales, reinará en la tierra la guerra y el sufrimiento y se matarán unos a otros, pues aquel que siembra el dolor y la muerte no podrá cosechar ni la alegría ni la paz ni el amor”. Pitágoras

“Llegará un tiempo en que los seres humanos se contentarán con una alimentación vegetal y se considerará la matanza de un animal como un crimen, igual que el asesinato de un ser humano. Llegará un día en el que los hombres como yo, verán el asesinato de un animal como ahora ven el de un hombre. Verdaderamente el hombre es el rey de las bestias, pues su brutalidad sobrepasa la de aquellas. Vivimos por la muerte de otros. Todos somos cementerios”. Leonardo Da Vinci

“La no-violencia conduce a la ética más elevada, que es la meta de toda evolución. Hasta que dejemos de dañar a otros seres vivos, seremos todavía salvajes”. Thomas Edison

“Aunque todos los lobos y buitres de la tierra se unieran para convencerme de las ventajas de la carne, no por ello dejaría de verlo como un crimen”. Porfidio

“Si un hombre aspira sinceramente a vivir una vida más amorosa y espiritual, su primera decisión debería ser la de abstenerse de matar y comer animales”. León Tolstói

“Es lamentable el comprobar que no solo hay personas que se hacen llamar civilizadas y matan animales, sino que también hay quien se los come”. Jean Antoine Gleizes

“Nada beneficiará tanto la salud humana e incrementará las posibilidades de supervivencia de la vida sobre la Tierra, como la evolución hacia una dieta vegetariana”. Einstein

“Ahora puedo mirarlos en paz, ya no me los como” Kafka

Es palabra de Schopenhauer

"Me dicen que abra los ojos y contemple las bellezas que el sol alumbra; que admire sus montañas, sus valles, sus torrentes, sus plantas, sus animales y no sé cuantas cosas más. Pero entonces, 
¿el mundo no es más que una linterna mágica?
 Ciertamente el espectáculo es espléndido, 
pero en cuanto a representar allí algún papel, 
eso es otra cosa."

"Imaginad suprimida la fuerza pública, sea, quitado el bozal. Retrocederíais con espanto ante el espectáculo que se ofrecería a vuestros ojos, espectáculo que cada cual se figura fácilmente. ¿No basta esto para confesar cuán poco arraigo tienen la religión, la conciencia, la moral natural, cualquiera que sea su fundamento?." 

"No hay que desesperar a cada absurdo que se dice en público o en la sociedad, que se imprime en los libros y que se acoge bien, o al menos no se refuta; no hay que creer tampoco que quedará eternamente consolidado. Sepamos, para consuelo nuestro, que más tarde, e insensiblemente el absurdo se rumiará, se elucidará, se meditará, se examinará, se discutirá, y las mas veces de las veces se juzgará con justicia al fin y al cabo, de suerte que, después de transcurrido un tiempo variable en función de la dificultad del asunto, casi todo el mundo acabará por comprender lo que el espíritu lúcido había visto a primera vista. Verdad es que en el ínterin hay que tener paciencia, por que un hombre de juicio justo entre personas que están en el error se parecerá a aquel cuyo reloj marcha bien en una ciudad en donde todos los relojes andan desarreglados. Él sabe la hora exacta; pero ¿qué importa?. Todo el mundo se guía por los relojes públicos, que marcan una hora fatal, aun los que saben que sólo el reloj del primero da la hora verdadera." 


"Debo confesarlo sinceramente. La vista de cualquier animal me regocija al junto y me ensancha el corazón, sobre todo la de los perros, y luego la de todos los animales en libertad, aves, insectos, etc. Por el contrario, la vista de los hombres excita casi siempre en mi una aversión muy señalada, por que con cortas excepciones, me ofrecen el espectáculo de las deformidades mas horrorosas y variadas: fealdad física, expresión moral de bajas pasiones y de ambición despreciable, síntomas de locura y perversidades de todas clases y tamaños; en fin, una corrupción sórdida, fruto y resultado de hábitos degradantes. Por eso me aparto de ellos 
y huyo a refugiarme en la naturaleza, feliz al encontrar allí a los brutos."   

Reloj de Arena

"La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes… No, decididamente no es éste, more geométrico, el mejor modo de iniciar mi relato. Afirmar que es verídico es ahora una convención de todo relato fantástico; el mío, sin embargo, es verídico.
Yo vivo solo, en un cuarto piso de la calle Belgrano. Hará unos meses, al atardecer, oí un golpe en la puerta. Abrí y entró un desconocido. Era un hombre alto, de rasgos desdibujados. Acaso mi miopía los vio así. Todo su aspecto era de pobreza decente. Estaba de gris y traía una valija gris en la mano. En seguida sentí que era extranjero. Al principio lo creí viejo; luego advertí que me había engañado su escaso pelo rubio, casi blanco, a la manera escandinava. En el curso de nuestra conversación, que no duraría una hora, supe que procedía de las Orcadas.
Le señalé una silla. El hombre tardó un rato en hablar. Exhalaba melancolía, como yo ahora.
-Vendo biblias -me dijo.
No sin pedantería le contesté:
-En esta casa hay algunas biblias inglesas, incluso la primera, la de John Wiclif. Tengo asimismo la de Cipriano de Valera, la de Lutero, que literariamente es la peor, y un ejemplar latino de la Vulgata. Como usted ve, no son precisamente biblias lo que me falta.
Al cabo de un silencio me contestó:
-No sólo vendo biblias. Puedo mostrarle un libro sagrado que tal vez le interese. Lo adquirí en los confines de Bikanir.
Abrió la valija y lo dejó sobre la mesa. Era un volumen en octavo, encuadernado en tela. Sin duda había pasado por muchas manos. Lo examiné; su inusitado peso me sorprendió. En el lomo decía Holy Writ y abajo Bombay.
-Será del siglo diecinueve -observé.
-No sé. No lo he sabido nunca -fue la respuesta.
Lo abrí al azar. Los caracteres me eran extraños. Las páginas, que me parecieron gastadas y de pobre tipografía, estaban impresas a dos columnas a la manera de una biblia. El texto era apretado y estaba ordenado en versículos. En el ángulo superior de las páginas había cifras arábigas. Me llamó la atención que la página par llevara el número (digamos) 40.514 y la impar, la siguiente, 999. La volví; el dorso estaba numerado con ocho cifras. Llevaba una pequeña ilustración, como es de uso en los diccionarios: un ancla dibujada a la pluma, como por la torpe mano de un niño.
Fue entonces que el desconocido me dijo:
-Mírela bien. Ya no la verá nunca más.
Había una amenaza en la afirmación, pero no en la voz.
Me fijé en el lugar y cerré el volumen. Inmediatamente lo abrí.
En vano busqué la figura del ancla, hoja tras hoja. Para ocultar mi desconcierto, le dije:
-Se trata de una versión de la Escritura en alguna lengua indostánica, ¿no es verdad?
-No -me replicó.
Luego bajó la voz como para confiarme un secreto:
-Lo adquirí en un pueblo de la llanura, a cambio de unas rupias y de la Biblia. Su poseedor no sabía leer. Sospecho que en el Libro de los Libros vio un amuleto. Era de la casta más baja; la gente no podía pisar su sombra, sin contaminación. Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen principio ni fin.
Me pidió que buscara la primera hoja.
Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro.
-Ahora busque el final.
También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía:
-Esto no puede ser.
Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:
-No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita aceptan cualquier número.
Después, como si pensara en voz alta:
-Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.
Sus consideraciones me irritaron. Le pregunté:
-¿Usted es religioso, sin duda?
-Sí, soy presbiteriano. Mi conciencia está clara. Estoy seguro de no haber estafado al nativo cuando le di la Palabra del Señor a trueque de su libro diabólico.
Le aseguré que nada tenía que reprocharse, y le pregunté si estaba de paso por estas tierras. Me respondió que dentro de unos días pensaba regresar a su patria. Fue entonces cuando supe que era escocés, de las islas Orcadas. Le dije que a Escocia yo la quería personalmente por el amor de Stevenson y de Hume.
-Y de Robbie Burns -corrigió.
Mientras hablábamos, yo seguía explorando el libro infinito. Con falsa indiferencia le pregunté:
-¿Usted se propone ofrecer este curioso espécimen al Museo Británico?
-No. Se le ofrezco a usted -me replicó, y fijó una suma elevada.
Le respondí, con toda verdad, que esa suma era inaccesible para mí y me quedé pensando. Al cabo de unos pocos minutos había urdido mi plan.
-Le propongo un canje -le dije-. Usted obtuvo este volumen por unas rupias y por la Escritura Sagrada; yo le ofrezco el monto de mi jubilación, que acabo de cobrar, y la Biblia de Wiclif en letra gótica. La heredé de mis padres.
-A black letter Wiclif! -murmuró.
Fui a mi dormitorio y le traje el dinero y el libro. Volvió las hojas y estudió la carátula con fervor de bibliófilo.
-Trato hecho -me dijo.
Me asombró que no regateara. Sólo después comprendería que había entrado en mi casa con la decisión de vender el libro. No contó los billetes, y los guardó.
Hablamos de la India, de las Orcadas y de los jarls noruegos que las rigieron. Era de noche cuando el hombre se fue. No he vuelto a verlo ni sé su nombre.
Pensé guardar el Libro de Arena en el hueco que había dejado el Wiclif, pero opté al fin por esconderlo detrás de unos volúmenes descalabrados de Las mil y una noches.
Me acosté y no dormí. A las tres o cuatro de la mañana prendí la luz. Busqué el libro imposible, y volví las hojas. En una de ellas vi grabada una máscara. En ángulo llevaba una cifra, ya no sé cuál, elevada a la novena potencia.
No mostré a nadie mi tesoro. A la dicha de poseerlo se agregó el temor de que lo robaran, y después el recelo de que no fuera verdaderamente infinito. Esas dos inquietudes agravaron mi ya vieja misantropía.
Me quedaban unos amigos; dejé de verlos. Prisionero del Libro, casi no me asomaba a la calle. Examiné con una lupa el gastado lomo y las tapas, y rechacé la posibilidad de algún artificio. Comprobé que las pequeñas ilustraciones distaban dos mil páginas una de otra. Las fui anotando en una libreta alfabética, que no tardé en llenar. Nunca se repitieron. De noche, en los escasos intervalos que me concedía el insomnio, soñaba con el libro.
Declinaba el verano, y comprendí que el libro era monstruoso. De nada me sirvió considerar que no menos monstruoso era yo, que lo percibía con ojos y lo palpaba con diez dedos con uñas. Sentí que era un objeto de pesadilla, una cosa obscena que infamaba y corrompía la realidad.
Pensé en el fuego, pero temí que la combustión de un libro infinito fuera parejamente infinita y sofocara de humo al planeta.
Recordé haber leído que el mejor lugar para ocultar una hoja es un bosque. Antes de jubilarme trabajaba en la Biblioteca Nacional, que guarda novecientos mil libros; sé que a mano derecha del vestíbulo una escalera curva se hunde en el sótano, donde están los periódicos y los mapas. Aproveché un descuido de los empleados para perder el Libro de Arena en uno de los húmedos anaqueles. Traté de no fijarme a qué altura ni a qué distancia de la puerta.
Siento un poco de alivio, pero no quiero ni pasar por la calle México."

Jorge Luis Borges

Las pastillas del tiempo

El tiempo es un tema recurrente en mis escritos, porque escribo lo que pienso, y porque el tiempo me demanda pensar. Es que todo el tiempo, el tiempo, se está yendo. Casi obsesivamente no deja pasar un segundo sin que ya no vuelva, y se ve que eso me inquieta, y lo pienso, y repienso, así es que termino escribiendo, un poco para dejar de pensar en eso -porque si ya lo bajé lo puedo borrar-, otro porque me espanta que indefectiblemente se me imponga aunque lo pueda objetar y otro porque escucho mucho Las Pastillas del Abuelo...


"A las circunstancias las boicotea el tiempo,
a las importancias los miedos" (1)


"Si el tiempo existe desde que el humano lo subdividió 
¿Porqué temerle tanto a un programa que él mismo dio a luz?" (2)


"Aprendiendo poco a poco 

dando al tiempo su lugar" (3)



"No sé si el tiempo es propio de nuestra conciencia
no sé si existe de verdad, no sé quién pueda comprobar
si todo es una foto, ó va al rítmo del "tic- tac" (4)



"Tiempo al tiempo, mi amor, y así nos aseguramos de tenerlo un poco menos en cuenta" (5)



"Estoy confiando que el tiempo nos dirá qué hacer. 
(...) Estoy confiando que el tiempo nos dirá que así 
estuvo bien" (6)



En Octubre de 2011 inauguré un BLOG que prefiero no citar, aunque sí quiero traer mi primer texto en él:

Lo que todos queremos, en realidad, no es más que tiempo. Siento, viento y tiempo no se parecen porque sí. Cazar tu tiempo con el de otro es una muestra de amor para muchos, y por eso se casan. Que se parece a casa y no a caza, otra gracia que no pasa porque sí.
Lo único finito es el tiempo, demostramos a segundos la capacidad de autosuperación de la especie, pero nadie, no se puede, no se concibe, controlar al tiempo, que se va, cuanto más te empeñás en que no, ya se fue. Matar la ilusión es dejar de escribir, lo sé.
El tiempo es eso que se cela, eso que se pretende, eso que se compra, se gasta, se malgasta, se prisiona, se canta, se extraña, se teme.
Malas noticias: siempre se va a ir.
O lo consumo, o lo entiendo. Lo entiendo. Eso me consume.



(1) "¿Qué pretendo no saber? (2008) - Las Pastillas Del Abuelo
(2) "Cambios de tiempo" (2011) - Las Pastillas Del Abuelo
(3)"¿Qué carajo es el amor? (2008) - Las Pastillas Del Abuelo
(4) "Duda" (2010) - Las Pastillas Del Abuelo
(5) "El fondo de tu vida" (2011) - Las Pastillas Del Abuelo
(6) "Crisis" (2008) - Las Pastillas Del Abuelo

Viajar (poema)

Viajar es marcharse de casa,
es dejar los amigos
es intentar volar
volar conociendo otras ramas 
recorriendo caminos
es intentar cambiar.
Viajar es vestirse de loco
es decir “no me importa”
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa,
es desear empezar.
Viajar es sentirse poeta,
es escribir una carta, 
es querer abrazar. 
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma 
es dejarse besar.
Viajar es volverse mundano 
es conocer otra gente
es volver a empezar. 
Empezar extendiendo la mano,
aprendiendo del fuerte, 
es sentir soledad.
Viajar es marcharse de casa,
es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una postal,
Es dormir en otra cama,
sentir que el tiempo es corto,
viajar es regresar.

Gabriel García Márquez - VIAJAR.

Las ilusiones de Bach

No existe ningún problema 
que no te aporte simultáneamente un don
Buscas los problemas porque necesitas sus dones.



Vive de manera tal que nunca te avergüences
 si se divulga por todo el mundo 
lo que haces o dices. 
Aunque lo que se divulgue no sea cierto.



El vínculo que une a tu auténtica familia no es de sangre, 
sino de respeto y de goce mutuo.



Limítate a desplegar tu propia personalidad. Cuando irradiamos lo que somos, preguntándonos a cada instante si lo que hacemos es lo que deseamos hacer y haciéndolo sólo cuando la respuesta es afirmativa, nuestra actitud rechaza automáticamente a quienes nada tienen que aprender de lo que somos y atrae a quienes sí tienen algo que aprender, que son los mismos de quienes nosotros a la vez aprendemos. Tu ignorancia es directamente proporcional a la medida en que crees en la injusticia y la tragedia. Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo, es lo que su dueño denomina mariposa.



Justifica tus limitaciones, 
y ciertamente las tendrás.



Atiende, es importante. Somos todos. Libres. De hacer. Lo que. Nos. Place.




Son todas citas del libro "Ilusiones" de Richard Bach (quién sigue siendo mi favorito entre cada vez más).