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dixit Galeano

El automóvil, el televisor, el vídeo, la computadora personal, el teléfono celular y demás contraseñas de la felicidad, máquinas nacidas para "ganar tiempo" o para "pasar el tiempo", se apoderan del tiempo.

...

Y así nos enseñan a repetir la historia en lugar de hacerla.
....


Yo creo que fuimos nacidos hijos de los días, 
porque cada día tiene una historia 
y nosotros somos las historias que vivimos...

...


Y nada tenía de malo, y nada tenía de raro, 
que se me hubiera roto el corazón de tanto usarlo.

...


La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos 

y el horizonte se corre diez pasos más allá. 
¿Entonces para que sirve la utopía? 
Para eso,
sirve para caminar.

Eduardo Galeano

Querer los días

Tu destino está
donde vos querés.
Vas a poder elegirlo,
cuando te cuestiones:
¿QUÉ QUERÉS?

En el fondo, con la cabeza en la almohada,
al final del encuentro con la vida en la jornada,
 sólo estas vos, con tu voz.
Amigate con todos los días.


Magia austral, belleza Andina.

Se termina otro cielo, justo cuando ya salía el nuevo. Como siempre. Coordinada simplicidad nada simple de lograr. Del día a la noche; de la noche al día. Así se sucede la vida fragmentada en días que dependen de horas para contar los minutos que los segundos tardan en cambiar de color... Como si al tiempo le importase existir y a la naturaleza le ocupase el tiempo, así nos mentimos. Así encajamos, ahí dicen que somos.
Ahora, acá -mientras pasa lo que escribo y no describo-, no importa el espacio. En este instante, la tierra canta con el crujir de los Alerces, truena en el manso de los lagos, grita desde todos los picos de montaña...

La Patagonia vive. Vive mágica. Vive austral, bella, austera... Vive Andina.
La Patagonia siente. Y yo la siento; y mi perro también...
Lo demás dejó de pasar.

El Bolsón

Una pequeña babilonia que de a ratos se me confunde con tribu. Personajes que buscan (y encuentran) en un mes recolectar para sobrevivir otros once, usan la astucia de ofrecer el mejor servicio al más bajo precio (y viene con sonrisa incluída)... El "hippie" y el "marginal" son muy buenos en determinadas cuentas. Los hippies son cada vez más chicos, o yo no estoy parando de crecer, los "marginales" es un término que me estaría prestando el Psicólogo David Diaz Fridman (quién también me hizo de guía -casi- local en mi primer "excursión" en este reparo de viento cordillerano). El bolsón es todo comillas, porque acá sí vale como cada uno lo ve, acá esta todo bien con estar bien. Un mes. Enero hace del bolsón un mundo que deja de existir con la crecida de la caña de febrero y sus amigas las ratas, el viento se repara pero espanta, en invierno no hay para que turistas hagas esquí, y nieva, sí que nieva... 
Se quedan los que aman este lugar, los que por ahora no decidieron a dónde ir, los que tomaron una porción de tierra cerca de los 70 y mantienen la tenencia en busca de la expropiación del dominio estatal, los que toman tierras hoy, los últimos descendientes de aborígenes que originariamente ocuparon el lugar, y algunos más con los que no llegué a charlar. Es muy particular la vida del montañés... La gente de montaña tiene ese temple que esconde anécdotas cargadas de aventuras que salen a montones al poco rato de entablar confianza, tienen una manera particular de entretenerme y desafiarme con sus historias... En parte porque me hubiese gustado nacer cerca de la energía de la montaña, en gran parte porque no le tienen miedo a la inmensidad.

Dicen que la energía acá es contagiosa, 
yo creo en que la agarré.

Patagonia Sur

Pasa -a veces- que el sólo hecho de estar te hace, estar bien.
En ese lugar el momento da igual para el tiempo, y la pasta casera de alguien del NEA te recuerda que la Patagonia Sur tiene la magia de los que quieren estar.

El lujo no es vulgaridad, la materialidad lo es. 

Los que tienen el privilegio de tolerar el viento disfrutan los manjares de colores que dan las rocas, el lujoso cielo rosado perdió hace rato el reloj y se pasea fuera del horario de protección al menor.
Llevo 9 días y más de 2000km en Santa Cruz, y aunque vine a pasar antes de donde iba, no me estoy queriendo ir...

Acá, C.A.B.A.

Acá, 
que nada queda al lado,
que todo está a la venta,

, que los cauces son corruptos,
que los árboles no dan frutos,
que no te enseñan a ser, 
que en nada estás involucrado,
que no hay lugar para crear,
que no importa si es mentira,
que no hay lugar en la verdad,
que la regla es no saber jugar.

Acá, 
que no quiero estar más.

Pies




Ahora que todo queda en otro lado,

que las distancias las acorta el entusiasmo,
que en cada ladera aguarda la sed.

Mientras te dure que sonrías, 
porque puede ser,
Vas a seguir tus pies.

Viajar (poema)

Viajar es marcharse de casa,
es dejar los amigos
es intentar volar
volar conociendo otras ramas 
recorriendo caminos
es intentar cambiar.
Viajar es vestirse de loco
es decir “no me importa”
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa,
es desear empezar.
Viajar es sentirse poeta,
es escribir una carta, 
es querer abrazar. 
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma 
es dejarse besar.
Viajar es volverse mundano 
es conocer otra gente
es volver a empezar. 
Empezar extendiendo la mano,
aprendiendo del fuerte, 
es sentir soledad.
Viajar es marcharse de casa,
es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una postal,
Es dormir en otra cama,
sentir que el tiempo es corto,
viajar es regresar.

Gabriel García Márquez - VIAJAR.

Constante insatisfacción espacial

Ganas de irme. Siempre. Casi caprichosas y obsesivas ganas de estar yéndome, sin importar tanto a dónde, aunque mejor cuanto más lejos. Lejos del ancla, de la base, de ese techo que tapa mi montón de cosas desordenadas entre cuatro paredes, lejos de habitual, y de lo que ya me sé de memoria. Irme como medio para calmar la constante ansiedad de estar perdiéndome de conocer lugares mientras gasto minutos de vida lejos de alguna ruta que me transporte a cualquier espacio desconocido, a un terreno inexplorado por mí y el olfato de mi perro, a un nuevo escenario.

Ganas de irme. Siempre. Casi compulsivas y obsesivas ganas de estar yéndome, a la espera de la meta, dónde las posibilidades aún todo lo pueden, en ese rato de adrenalínica paz interior, ese entusiasmo por conocer. Conocer lo que haya para mostrar y lo que no, lo que se vende y lo que se ofrece, lo que se deteriora y conserva, lo que se respeta y lo que se esconde, lo que anida y lo que destierra. Conocer cómo otros como yo fueron inducidos por distintas conclusiones para satisfacer las mimas necesidades... 

Ganas de irme. Siempre. Casi desmedidas y obsesivas ganas de estar yéndome, de ocupar el tiempo exclusivamente con mi entorno, de gastar las energías en avanzar y de tener que preocuparme de cómo voy a reponerlas sin un sueldo fijo. Fijo, estabilidad, rutina, despertador ¡Que bronca esas palabras! No las quiero por lo que significan y espero nunca cambiar de opinión. El aprendizaje no se parece en nada a la estanqueidad, y todas esas palabras la reflejan. Una vida nómade promete no cesar las lecciones, y entiendo que el progreso debería disociarse de la acumulación, es molesto trasladarse con mucho, y quedarse no es avanzar.


El rico es el de las anécdotas y no el de las joyas, el pobre es el de las obligaciones y no el de los harapos. 



No salgas con una chica que viaja

Es esa que va despeinada y que tiene el pelo un poco quemado por el sol. Su piel no está como al principio. Pero tampoco bronceada. Su piel tiene marcas de quemaduras, de heridas y picaduras. Pero cada una de esas cicatrices tiene detrás una interesante historia que contar...


No salgas con una chica que viaja. No es fácil tenerla contenta. Las típicas noches de cena y peli en un centro comercial la ponen de los nervios. Lo que busca su alma son nuevas experiencias y aventuras. No le impresionará tu coche nuevo ni tu reloj caro. Preferiría estar escalando o saltando de un paracaídas antes que escuchar cómo presumes de tus nuevas adquisiciones.

No salgas con una chica que viaje porque no te dejará tranquilo hasta que no reservéis ese vuelo que está en oferta. No se irá de fiesta a las mejores discotecas. Y nunca pagará más de 100 euros por un concierto de Avicii, porque sabe que un fin de semana de fiesta equivale a una semana mucho más emocionante en cualquier lugar lejano.

Existe la posibilidad de que no consiga un trabajo estable. O puede que esté todo el día pensando en dejarlo. No quiere seguir matándose por algo que no es su sueño, sino el de otra persona. Ella tiene el suyo propio, y ya está trabajando en ello. Es autónoma. Gana dinero dibujando, escribiendo, haciendo fotos o cualquier otra cosa que requiera creatividad e imaginación. No pierde el tiempo quejándose de su aburrido trabajo.

No salgas con una chica que viaja. Probablemente haya malgastado su tiempo en la universidad y haya probado diferentes carreras. Ahora trabaja de monitora de submarinismo o de yoga. No está segura de cuándo volverá a cobrar, pero al menos no trabaja como un robot cada día, sino que va y viene, aprovecha lo que la vida le ofrece, y te reta a que tú hagas lo mismo.

No salgas con una chica que viaje, porque ha elegido una vida de incertidumbre. No tiene un plan seguro ni una dirección permanente. Se deja llevar, y sigue el instinto de su corazón. Baila al ritmo de su propia música. No lleva reloj. Sus días los marca el sol y la luna. Cuando hay olas, la vida se detiene y ella deja todo lo demás para otro momento. Pero sabe que lo más importante en la vida no es el surf.

No salgas con una chica que viaje, porque suele decir lo que piensa. Nunca intentará impresionar a sus padres ni a sus amigos. Sabe lo que es el respeto, pero no tiene miedo a lanzar un debate sobre cuestiones globales o responsabilidad social.

Nunca te necesita. Sabe cómo montar una tienda de campaña y cómo poner un tornillo sin tu ayuda. Cocina bien y no necesita que tú le pagues la cena. Es demasiado independiente y no le preocupará que viajes o no con ella. Se olvidará de esperarte en el aeropuerto para hacer el check-in juntos. Vive el presente con ajetreo. Habla con desconocidos. Va a conocer a mucha gente interesante de todo el mundo, gente que piensa igual que ella y que comparte su pasión y sus sueños. Contigo se aburrirá.
Por tanto, nunca salgas con una chica que viaje a menos que puedas seguirle el ritmo. Y si, involuntariamente, te enamoras de una de ellas, no intentes retenerla. Déjala ir.


Este texto maravilloso es de Adi Zarasadias lo publicó en www.lovethesearch.com y fue traducido en más de diez idiomas. 

El síndrome del eterno viajero

Necesito volver a perder la noción del tiempo y que cada día de la semana se llame igual (...) quiero que lo único importante sea pensar qué hacer en cada momento, dónde dormir cada día, cómo llegar a la siguiente ciudad (...)
Lo mejor de estar lejos de todo lo que conozco es saber que a cada paso que de me espera algo totalmente nuevo (...)
Mi hogar es allí donde estoy a cada momento, puede que la necesidad de querer estar en tantos sitios haga que para mi no haya un lugar concreto al que llamar casa, esas cuatro paredes dentro de las cuales acumulas cosas y te atan a una ciudad; y es que no necesito vivir mucho tiempo en un mismo sitio para sentirme parte de ese lugar, o puede que no me guste formar parte de algo durante mucho tiempo, no lo sé. (...)
Estoy encerrada en una sensación de insatisfacción constante que, por otro lado, me libera constantemente. Para muchos estoy loca, soy inestable, e irresponsable e imprudente. Ellos no pueden llevar esta vida, no la entienden, o no la quieren. Para otros soy como una aventurera, porque ellos también han sentido la necesidad de romper con su vida para vivir otras cosas. Para mi, quedarme quieta en un mismo sitio viendo como pasa el tiempo es renunciar a todo lo que no conozco... 
Ya habrá tiempo de asentarse, o no (...)
Soñar despierta es una carga muy difícil de llevar... Creo que de alguna manera soy prisionera de mis ansias de libertad constante (...)





Gracias a Lucía Sánchez (Madrid) por prestarme sus palabras para verme, mis aplausos a ella por tan bella lírica.

Yendo

Alice: Would you tell me, please, which way I ought to go from here?
The Cat: That depends a good deal on where you want to get to
Alice: I don't much care where.
The Cat: Then it doesn't much matter which way you go.
Alice: …so long as I get somewhere.
The Cat: Oh, you're sure to do that, if only you walk long enough.



Irse,
como medio para permanecer 
en otro entorno, 
yéndose. 


Estar,
como respuesta al resultado
de lo que se es 
y lo que Es.

El camino es lo de menos.



March Hare: …Then you should say what you mean. 
AliceI do; at least - at least I mean what I say -- that's the same thing, you know.
HatterNot the same thing a bit! Why, you might just as well say that, 'I see what I eat' is the same as 'I eat what I see'!
March Hare: You might just as well say, that "I like what I get" is the same thing as "I get what I like"! 


Tal la ortografía enaltece nuestra idea, la expresión debe transmitir el deseo, y así, como no importa que hablemos la misma legua si nos expresamos en otro idioma, nos urge la coherencia de avanzar, con los pies -que también son nuestro lenguaje.

Voltaire dijo que "buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una" y Chizzo supo bien "que un buscador nunca llegará a destino"... Creo que ambos, y Lewis Carroll, hablan de lo mismo. 


La ruta es ir, 
no es necesario usar un mapa.