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feliz el 27

Aceptar mi rol social en este lugar con los supuestos 27 años que mi cuerpo lleva en esta tierra me está sentando de maravilla, desconozco si todo se lo debo al imaginario que proyecté sobre esta edad o si algo también tiene que ver que sea verano, que no haya que rendir, y que él esté tan bueno; pero como sea, da gusto estar a gusto en circulo virtuoso. Y por eso es novedad que esté escribiendo, las penas y los problemas son tan íntimas amigas de las penumbras del desahogo que los ratos de pura sonrisa no quieren alejarse del sol... Aunque esta vez sólo entra por el costado izquierdo del balcón. Esta vez, las letras encandilaron su posición y salen a la luz, de la luz. Vine a decir que está bueno escribir sobre estar contenta, aunque no se esté donde se quiere estar sí se puede disfrutar de lo que hay alrededor, cosa que aunque parezca una obviedad, van 27 vueltas que dí para entenderlo... También que es cierto que el secreto de la felicidad consiste en tomar más decisiones que precauciones, y que creo que ésta se parece bastante a estos espasmos de sentidos alegres conjugando oraciones que no dicen más que decir. Sostengo un año más, que "creer es crear" (1) y que "la locura es poder ver más allá" (2), y por consiguiente estoy segura de que "el mejor momento aún no vino, está por llegar" (3).


“A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.” (4)





(1) Las Pastillas del Abuelo - CD Desafíos (2011)
(2) El tuerto y los ciegos - Sui Generis (1974)
(3) Confiá - Fito Paez (2010)
(4) Cita del Cap IV de "El principito" de Saint Exupéry (1943)

El amor, por un pequeño príncipe

"- Te amo - dijo el principito. 

- Yo también te quiero - dijo la rosa. 

- No es lo mismo - respondió él…  Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía… Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados. Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes... Cada ser humano es un universo.
Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento...
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro... Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento. Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de ti, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error...
Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría. Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía.
Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar... 

- Ya entendí - dijo la rosa.

- No lo entiendas, vívelo - dijo el principito."

Saint Exúpery

roma mora amor

Me encantaría demostrarle que está equivocado, que el amor no limita sino que libera, que es mentira la falta, que sobran aventuras, que el mundo se duplica, que la adrenalina se ensancha y que las ganas son más; pero él no escucha, es de la vieja escuela. Mi "él" de hoy cree que el amor es una trampa, que el compromiso con otro te hace infiel con vos mismo y que la recompensa de conseguir la presa no es más que el robo del entusiasmo que justificaba aquél esfuerzo. El pibe que hoy es el único pibe, está seguro de que las hormonas tienen impulsos que no dependen de la lógica que requiere el respeto a la palabra, defiende la postura del libre albedrío en todas sus interacciones heterosexuales con el fin de ponderar la naturaleza en las decisiones que nutren su persona, enarbola la simpleza de disfrutar el momento sin intervención de consulta sobre el futuro y no deja de repetirme que justifica su postura, con la experiencia.Este hombre del que escribo y cuya capacidad para convencerme le vino innata, todos los días me invita a cuestionar mis estructuras al mando de su lúdico diseño contractual, impartiendo ilusiones en ratos y rincones se esfuerza porque no me falte nada de lo que dice que no puede dar, y esquivando balas con ancha sonrisa, abre esos ojos que reflejan -una vez más- que él no tiene estratagema en esta contienda, que él no busca un premio mayor al momento. Que me confundo si quiero discutir.Creo que cuando las circunstancias acuerden con la voluntad va a saber porqué le presenté a Saint-Exupéry, ese día va a sentir que "amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección", ese día le voy a poder fundamentar que su argumento no era cierto, ese momento mágico nos va a encontrar donde todo el universo se conjuga en la cristalización de la complicidad... O tal vez no, y ese día sólo sea uno más de los que no van a venir, y así, muy lejos de haberlo educado, va a ser él quién se convierta en mi maestro.