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El puente hacia el infinito


"Las personas más avanzadas, pensé, ¡son las más solas! El cielo hacía girar lentos y escarchados mecanismos de relojería allá en lo alto, sin preocuparse.
¿Acaso estos perfectos no tienen almas gemelas porque han superado, al crecer, las necesidades humanas?
No hubo respuesta de la azul Vega, que reverberaba en su arpa de estrellas.
Alcanzar la perfección no sería problema mío por un montón de vidas más, pero se supone que esas personas nos indican el camino. ¿Acaso han dicho olvidaos de las almas gemelas, porque las almas gemelas no existen?
Los grillos gorjeaban lentamente: tal vez, talvez.
Contra ese muro de piedra, mi noche se estrelló hasta acabar. Si eso es lo que dicen, gruñí para mis adentros, se equivocan.
Me pregunté si ella estaría de acuerdo, donde quiera estuviese en ese minuto. ¿Se equivocan, mi querida desconocida?
Donde quiera estuviese, no respondió.

...


Somos el puente hacia el infinito, arqueado sobre el mar, buscando aventuras para nuestro placer, viviendo misterios, eligiendo desastres, triunfos, desafíos, apuestas imposibles, sometiéndonos a prueba una y otra vez aprendiendo el amor" 

Richard Bach



Hecho vs Hacer

Vivimos en la lógica que dice que es mejor salir a trabajar -de hacer siempre lo mismo- para juntar plata que destinamos a otros -que también hacen siempre lo mismo- que ponernos a hacer nosotros cosas diferentes. Quiero decir, tenemos un trabajo especializado que nos demanda tiempo a cambio de darnos plata que sirve para cubrir nuestras “necesidades” (además de los deseos, de los que hablo al final), y estas “necesidades” son: pagar por nuestro alimento (aunque muchas veces ni nos preocupa con qué están hechos ni cómo), pagar por nuestra vivienda (que suele ser más grande de lo que en realidad precisamos), pagar por nuestra salud (que deterioramos muchas veces por inconsciencia y otras tantas a conciencia), pagar por nuestra educación (a la que le dedicamos el menor tiempo posible y como si se tratase de una obligación), pagar por nuestra seguridad (que está insegura porque sino se termina el negocio) y pagar por nuestro abrigo (que casi siempre termina siendo exagerado). Son generales y a modo de ejemplo, el que no excluye pagar las mismas cargas por los familiares a cargo. Todas estas necesidades, las cubre otro, el que siempre se encarga de cubrir la misma y no intenta tampoco el auto-abastecimiento.

Al punto que quiero llegar es: si destinamos menos tiempo a ganar plata y en ese tiempo cubrimos las necesidades que hoy pagamos para que nos cubran otros, además de dedicarle menos tiempo a un sistema (del que entiendo que no me hace falta explicar porqué es mejor salirse) estaríamos invirtiendo nuestro tiempo en –básicamente- nosotros; algo así como lo que dice Michel Ende, “todo hombre tiene su tiempo, y sólo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo”

Creo que parte de la rueda en la que necesitan que estemos girando está tan falta de agarre que se detiene cada vez que uno se cuestiona, es sólo cuestión de pensar, pensar si lo que hacemos realmente es una decisión o una imposición, pensar si queremos que nos hagan o hacer, elegir si somos protagonistas de nuestra historia…

Los deseos, esos que más arriba adjunté a las necesidades como segundo estímulo, son los que debemos moldear con el único molde de nuestra exclusiva y excluyente voluntad –o así lo estoy creyendo y, en mi realidad, creando. Son esa motivación por la cuál está bien sacrificarse en la medida que nos parezca bien sacrificarnos; y citando como corolario al maestro Richard Bach que fundamenta –aún más- mi capricho nato, cierro este post que culmina la cita con una ineludible pregunta: 


“nunca te conceden un deseo
sin el don de volverlo realidad. 
Sin embargo es posible que te cueste trabajo”.



¿Cuál querés que sea tu trabajo?


Las ilusiones de Bach

No existe ningún problema 
que no te aporte simultáneamente un don
Buscas los problemas porque necesitas sus dones.



Vive de manera tal que nunca te avergüences
 si se divulga por todo el mundo 
lo que haces o dices. 
Aunque lo que se divulgue no sea cierto.



El vínculo que une a tu auténtica familia no es de sangre, 
sino de respeto y de goce mutuo.



Limítate a desplegar tu propia personalidad. Cuando irradiamos lo que somos, preguntándonos a cada instante si lo que hacemos es lo que deseamos hacer y haciéndolo sólo cuando la respuesta es afirmativa, nuestra actitud rechaza automáticamente a quienes nada tienen que aprender de lo que somos y atrae a quienes sí tienen algo que aprender, que son los mismos de quienes nosotros a la vez aprendemos. Tu ignorancia es directamente proporcional a la medida en que crees en la injusticia y la tragedia. Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo, es lo que su dueño denomina mariposa.



Justifica tus limitaciones, 
y ciertamente las tendrás.



Atiende, es importante. Somos todos. Libres. De hacer. Lo que. Nos. Place.




Son todas citas del libro "Ilusiones" de Richard Bach (quién sigue siendo mi favorito entre cada vez más).


Recolectando interrogantes

"¿Qué me copiaste en ti,
que cuando falta en mí
la imagen de la cima,
corro a mirarme en ti?"

'Agua y mujer', de Juan Ramón Jiménez.




"¿Qué sería de tu luz, radianto astro, si no tuvieras aquellos para los que brillas?"
En "Así habló Zaratustra", de Friedrich Nietszhe


"¿Cuándo aprenderás 
a esperar lo que no puedes
imaginar que ocurrirá?"
En "El manual del mesías", de Richard Bach




¿Hasta cuándo es "hasta luego"?



Contrariedades de raíz

"El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo", dice Nietzsche, y me acuerdo de cuando Bach me hizo leer que la "única obligación, en cualquier período vital, consiste en ser fiel a ti mismo". Después también me acordé de Michael Ende: "por que cada hombre tiene su propio tiempo. Y solo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo" y también la tuve en cuenta a Eleanor Roosevelt cuando dijo “creo que de una manera u otra aprendemos quienes somos realmente y luego vivimos con esa decisión”. Y es que todos hablan de lo mismo ¿Y porqué nos cuesta tanto darnos cuenta? Cuestionarnos, elegirnos, y ser fieles a eso, independientemente de las circunstancias, el entorno y los inconvenientes -o dicho de otro modo, acorde a las circunstancias en el entorno y gracias a sus inconvenientes... Pero entonces, ¿cómo justifico tanta pesadumbres ante interrogativa de Nietz ("¿Qué sería de tu luz, radiante astro, si no tuvieses aquellos para los que brillas?")? ¿Se puede ser si nadie lo percibe? ¿Cómo puede todo lo único, exclusivo e irrepetible depender conditio sine qua non de otro de igual envergadura? ¿Hasta donde somos fieles a un "nosotros mismos" si nos componemos del resto? ¿Hasta dónde somos? ¿Hasta cuánto podemos obedecernos si nuestra existencia es dependiente? ¿Qué afirma que ser un "quién" te inhibe a ser "objeto de"?
Estudie derechos humanos en la facultad de abogacía, y doy fe que nuestros derechos fundamentales se creen innatos e inherentes a la calidad de persona que enviste a todo ser humano, memoricé palabras que describen lo que soy y lo que puedo hacer y examinaron positivamente mi capacidad de retención, pero todo esto condujo a una gran crisis, se hubieron enfrentados mis valores y las lecciones en la composición de mi discernimiento. Esta crisis -por definición de término- condujo a la superación del problema, pero con uno mayor. El nuevo inconveniente descubrió la paradoja que esconde la imposibilidad de ser sin ser contemplado, que dicho de otro modo se puede ver que, en los términos que maneja este sistema, existimos porque la ley nos da tal autoridad, y los derechos humanos -esos que se llaman innatos- existen sólo porque hay tribunales que los juzgan y autores que los determinaron. Y así, somos porque nos percibieron, y sentimos lo que escribieron que nos puede pasar, y queremos lo que nos muestran que hay... Así, "ser uno mismo" no es tan diferente a reducirse a la más ínfima molécula que compone la tierra y darse cuenta que se puede dejar de ser, al dejarse ser.


¿Para qué estás en este mundo?

"- Don, admito que esta vida puede ser interesante, o tediosa, o lo que tu quieras que sea. Pero ni aiquiera en mis momentos de mayor lucidez e podido entender por qué estamos aquí, para empezar. Háblame un poco de eso.

- ¿Tienes un poco de dinero, no ?
- Mucho, ¿por qué ?
- Vamos a ver la película - dijo -. ¿Invitas ?
- No se, Don. Entra tú. Yo volveré a los aviones. No me gusta dejarlos demasiado tiempo solos.
¿Qué era lo que hacía que una película fuera súbitamente tan importante?
- A los aviones no les sucederá nada. Vamos al cine.

Ya estaba comprando su entrada. Lo seguí al interior de la sala y nos sentamos en una de las últimas filas. 
Al cabo de un rato olvidé por qué habíamos entrado y me dejé atrapar por la trama, que de todos modos siempre me a parecido propia de un clásico del cine. Debía ser la tercera vez que la veía. 
Cerca del final, Don me tocó el hombro. Me incliné hacia él, mirando la pantalla, deseando que dejara para más tarde lo que me quería decir.

- ¿Richard ?
- Sí.
- ¿Por qué estás aquí ?
- Es una buena película, Don. Shh.
Los protagonistas dialogaban.
- ¿Por qué es buena ? - preguntó.
- Es entretenida. Shh. Te lo explicaré luego.
- Rompe el trance. Despierta. Son todas ilusiones.
Me irritó.
- Donald, faltan pocos minutos y después podremos hablar tanto como quieras. Pero déjame ver la película. ¿De acuerdo ?
Susurró apasionada, dramáticamente :
- Richard, ¿por qué estás aquí ?
- ¡Escucha, estoy aquí porque tú me pediste que entrara !
Me volví y traté de ver el final.
- Nadie te obligó a entrar, podías haber dicho no , gracias.
- ME GUSTA LA PELÍCULA...- Un hombre sentado en la fila de adelante se volvió para mirarme brevemente -. Me gusta, Don. ¿Hay algo malo en eso ?
- Absolutamente nada - respondió.

- ¿Lo haces todo por alguna razón ? - le pregunte.
- A veces.
- ¿Por qué la película ? ¿ Por qué quisiste ver súbitamente ésa ?
- ¿Hiciste una pregunta ?
- Sí. ¿Tienes una respuesta ?
- Esta es mi respuesta. Entramos en el cine porque hiciste una pregunta.La película fue la contestación.
Se estaba burlando de mí.
- ¿Cuál fue mi pregunta ?
Hubo un largo y penosos silencio.
- Preguntabas, Richard, por qué ni siquiera en tus momentos más brillantes has logrado descifrar por qué estamos aquí.



Lo recordé.
- Y la película fue la respuesta.
- Si.
- Ah.
- No lo entiendes - dijo.
- No.



- Era una buena película - explicó - . Pero la mejor película del mundo sigue siendo una ilusión, ¿no? Las películas ni siquiera se mueven: sólo parecen hacerlo. La luz cambiante parece moverse sobre una pantalla plana montada en la oscuridad.

- Bien, sí - empezaba a entender.
- Las otras personas, todas las que se encuentran en cualquier lugar donde vas a ver una película, ¿por qué están allí, cuando sólo se trata de ilusiones ?
- Bueno, para entretenerse - dije.
- La diversión. Eso es. Primera razón.
- Podría ser para educarse.
- Sí. Siempre lo es. Aprendizaje. Segunda razón.
- Fantasía, evasión.
- Eso también es diversión. La primera.
- Razones técnicas. Para ver como está filmada la película.
- Aprendizaje, la segunda.
- Para matar el aburrimiento.
- Evasión. Ya lo has dicho.
- Por un motivo social. Para estar con amigos - dije.
- Razón para ir al cine, pero no para ver la película. De todos modos, es una diversión. Primera razón.
Le bastaban dos dedos para enumerar todas las alternativas que se me ocurrían. La gente va a ver películas para divertirse, o para aprender, o para ambas cosas a la vez.

- Y una película es como una vida, Don. ¿Eso es ?
- Sí.
- ¿Entonces por qué iba a escoger nadie una mala vida, una película de horror ?
- La gente no va a ver las películas de horror sólo para divertirse. Al entrar al cine ya saben que es una película de horror - manifestó.
- Pero ¿por qué ?
- ¿Te gustan las películas de horror ?
- No.
- ¿Has visto alguna ?
- No.
- ¿Pero algunas personas invierten mucho tiempo y dinero en ver monstruosidades, o problemas melodramáticos que otros individuos juzgan necios y aburridos... ? - dejó flotando la pregunta para que yo la contestara.
- Sí.
- Tú no estás obligado a ver las películas que les gustan a esas personas, ni ellas a ver las que te gustan a tí. Eso es lo que llamamos "libertad".
- ¿Pero por qué alguien podría tener interés en horrorizarse, o en aburrirse ?
- Se trata de personas que piensan que se lo han ganado porque ellas, a su vez, horrorizan a los demás, o porque lees gusta la emoción del pánico, o porque suponen que las películas tienen que ser aburridas. ¿Puedes creer que muchas personas disfrutan, por razones que ellas juzgan muy sensatas, al imaginar que están indefensas en sus propias películas ? No, no puedes creerlo.
- No, no puedo - respondí.
- Mientas no entiendas eso, te preguntarás por qué algunos individuos son desdichados. Son desdichados porque han elegido serlo, ¡y eso está muy bien, Richard !
- Hum.
- Somos criaturas proclives a jugar, a divertirnos, somos las nutrias del Universo. No podemos morir, no podemos herirnos, así como no es posible herir las ilusiones proyectadas sobre la pantalla. Pero podemos creer que estamos heridos, y creerlo con todos los detalles torturantes que nos plazcan. Podemos convencernos de que somos víctimas, muertos y ejecutores amortajados por la buena y la mala suerte"


Cita del libro "Ilusiones" de Richard Bach