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Querer los días

Tu destino está
donde vos querés.
Vas a poder elegirlo,
cuando te cuestiones:
¿QUÉ QUERÉS?

En el fondo, con la cabeza en la almohada,
al final del encuentro con la vida en la jornada,
 sólo estas vos, con tu voz.
Amigate con todos los días.


Magia austral, belleza Andina.

Se termina otro cielo, justo cuando ya salía el nuevo. Como siempre. Coordinada simplicidad nada simple de lograr. Del día a la noche; de la noche al día. Así se sucede la vida fragmentada en días que dependen de horas para contar los minutos que los segundos tardan en cambiar de color... Como si al tiempo le importase existir y a la naturaleza le ocupase el tiempo, así nos mentimos. Así encajamos, ahí dicen que somos.
Ahora, acá -mientras pasa lo que escribo y no describo-, no importa el espacio. En este instante, la tierra canta con el crujir de los Alerces, truena en el manso de los lagos, grita desde todos los picos de montaña...

La Patagonia vive. Vive mágica. Vive austral, bella, austera... Vive Andina.
La Patagonia siente. Y yo la siento; y mi perro también...
Lo demás dejó de pasar.

El Bolsón

Una pequeña babilonia que de a ratos se me confunde con tribu. Personajes que buscan (y encuentran) en un mes recolectar para sobrevivir otros once, usan la astucia de ofrecer el mejor servicio al más bajo precio (y viene con sonrisa incluída)... El "hippie" y el "marginal" son muy buenos en determinadas cuentas. Los hippies son cada vez más chicos, o yo no estoy parando de crecer, los "marginales" es un término que me estaría prestando el Psicólogo David Diaz Fridman (quién también me hizo de guía -casi- local en mi primer "excursión" en este reparo de viento cordillerano). El bolsón es todo comillas, porque acá sí vale como cada uno lo ve, acá esta todo bien con estar bien. Un mes. Enero hace del bolsón un mundo que deja de existir con la crecida de la caña de febrero y sus amigas las ratas, el viento se repara pero espanta, en invierno no hay para que turistas hagas esquí, y nieva, sí que nieva... 
Se quedan los que aman este lugar, los que por ahora no decidieron a dónde ir, los que tomaron una porción de tierra cerca de los 70 y mantienen la tenencia en busca de la expropiación del dominio estatal, los que toman tierras hoy, los últimos descendientes de aborígenes que originariamente ocuparon el lugar, y algunos más con los que no llegué a charlar. Es muy particular la vida del montañés... La gente de montaña tiene ese temple que esconde anécdotas cargadas de aventuras que salen a montones al poco rato de entablar confianza, tienen una manera particular de entretenerme y desafiarme con sus historias... En parte porque me hubiese gustado nacer cerca de la energía de la montaña, en gran parte porque no le tienen miedo a la inmensidad.

Dicen que la energía acá es contagiosa, 
yo creo en que la agarré.

Patagonia Sur

Pasa -a veces- que el sólo hecho de estar te hace, estar bien.
En ese lugar el momento da igual para el tiempo, y la pasta casera de alguien del NEA te recuerda que la Patagonia Sur tiene la magia de los que quieren estar.

El lujo no es vulgaridad, la materialidad lo es. 

Los que tienen el privilegio de tolerar el viento disfrutan los manjares de colores que dan las rocas, el lujoso cielo rosado perdió hace rato el reloj y se pasea fuera del horario de protección al menor.
Llevo 9 días y más de 2000km en Santa Cruz, y aunque vine a pasar antes de donde iba, no me estoy queriendo ir...