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La isla de las emociones

Hubo en un tiempo una pequeña isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, entre otros, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio. Todos estaban allí, en la isla. A pesar de los roces propios de la convivencia, la vida era muy tranquila e incluso predecible. A veces la Rutina hacía que elAburrimiento se quedara dormido, o, a veces, el Impulso armaba algún escándalo, pero la mayoría de las veces la Constancia y la Conveniencia lograban calmar al Descontento.

Un día, de forma inesperada para los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una asamblea. En el momento en que la Distracción se dio por enterada y la Pereza consiguió llegar al punto del encuentro, todos estuvieron presentes y el Conocimiento comenzó diciendo: “Tengo una mala noticia que darles: la isla se hunde.” . Todas las emociones dijeron al unísono: “¡No, no puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!”

Entonces el Conocimiento repitió: “La isla se hunde.”

Todas las emociones gritaban que el Conocimiento estaba equivocado, pero entonces laConciencia, dándose cuenta de la verdad, dijo a sus compañeros: “El Conocimiento casi nunca se equivoca. Si dice que se hunde, debe ser porque es cierto que se hunde”. A esto, el resto de las emociones contestaron: Y, ¿Qué vamos a hacer ahora?

El Conocimiento que se temía esta pregunta les contestó: “Cada uno puede hacer lo que bien quiera, pero yo les aconsejo que busquen la forma de abandonar la isla… Construyan un barco, una balsa o algo que les permita marcharse, porque el que se quede en la isla desaparecerá con ella. La Previsión y yo, hemos construido un avión y en cuanto acabe la reunión volaremos hasta la isla más cercana”.

Ante estas palabras, las emociones dijeron: “¡No! Pero ¿Qué será de nosotros?”

Dicho y hecho, la reunión finalizó y el Conocimiento se subió al avión con la Previsión, llevando de polizón al Miedo, que como no es tonto, se había escondido en el motor, y así abandonaron la isla.

Ante este jarro de agua fría, todas las emociones, empezaron a construir algo que les salvara: un barco, un velero… Todas las emociones… salvo el Amor. El Amor sentía que estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo: “Dejar esta isla… después de todo lo que he vivido aquí… ¿Cómo podría yo dejar este árbol, por ejemplo? Aiiihh…, hemos compartido tantas cosas y tantos momentos…”

Mientras el resto de las emociones se dedicaban a fabricar su barco, el Amor se dedicó a subir a cada árbol, oler cada rosa, ir a la playa y se revolcarse en la arena, tal y como solía hacer en otros tiempos. Tocó cada piedra y acarició cada rama… Al llegar a la playa, a su lugar favorito desde donde podía observar que el sol salía, quiso pensar con esa ingenuidad que le caracteriza: “Quizá la isla se hunda sólo un ratito… y después vuelva a resurgir… ¿Porqué no?”

Así, se quedó durante días y días, midiendo la altura de la marea para ver si el hundimiento no fuese reversible, pero la isla se hundía cada vez más… Aún siendo consciente de que la isla se hundía y que no había vuelta atrás, el Amor no podía pensar en construir para dejar, porque se sentía tan dolorido que sólo podía llorar y gemir por lo que iba a perder.

Entonces, en su cabeza apareció un nuevo pensamiento, y es que la isla era muy grande, y aunque se hundiera un poco, siempre podría refugiarse en la zona más alta… Cualquier opción era mejor que tener que dejarla; además una pequeña renuncia nunca había supuesto un problema para él. Así que, una vez más, se dedicó a disfrutar de cada piedra, árbol, rama, observando al mismo momento que la isla cada vez se estaba volviendo más pequeña.

Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, se dirigió hacia el norte de la isla, que a pesar de no ser la parte que más le gustaba, se trataba de la más elevada… La isla se hundía cada día un poco más, y el Amor se refugiaba en un espacio más pequeño…

“Después de todas cosas que hemos pasado juntos…” -le reprochó el Amor a la isla.

Finalmente, sólo quedó un minúsculo fragmento de isla; el resto había sido completamente cubierto por el agua; y en ese momento, el Amor se dio cuenta de que si no dejaba la isla, desaparecería para siempre de la faz de la Tierra…

Caminando entre senderos y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía. Ya no había posibilidad de construir un medio para huir como lo había hecho el resto; había perdido demasiado tiempo en lamentar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos. Desde allí veía pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicarles su situación y de que alguno de sus compañeros le acogiera en su barco.

Entonces, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas para que se acercara. La Riqueza se acercó y el Amor le dijo: “Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías contigo hasta la isla vecina, no? Yo he sufrido tanto la desaparición de esta isla que no he podido construirme un barco…”

Y la Riqueza le contestó: “Estoy tan cargada de bienes, de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no me queda lugar para ti, lo siento…” -y siguió su camino sin mirar atrás.

El Amor siguió mirando al mar con la esperanza de ver algún otro compañero suyo, y ahí vio venir a la Vanidad en un barco precioso, lleno de adornos, mármoles y flores de todos los colores. Llamaba mucho la atención. El Amor cogió aire y gritó: “¡Vanidad, llévame contigo, por favor!”. La Vanidad miró al Amor y le dijo: “Me encantaría llevarte, pero… ¡Tienes un aspecto!… ¡Estás tan sucio y tan desaliñado!… Perdón, pero creo que afearías mi barco” -y tal cual, se fue.

Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones que veía pasar: a la Constancia, a laSerenidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando creyó que ya no había nada que hacer, que su final estaba muy próximo, vio acercarse un barco muy pequeño, el último que quedaba por pasar, el de la Tristeza, y le dijo: “Tristeza, hermana, tú que me conoces tanto, estoy segura de que tú no me abandonarías aquí, eres tan sensible como yo… ¿Me llevas contigo?” Y la Tristeza le contestó: “Yo te llevaría, te lo prometo, pero estoy taaaaaaaaan triste… que quiero estar sola” -Y sin mediar más palabras, se alejó.

El Amor, se dio cuenta de que por haberse quedado apegado a esas cosas que tanto amaba, él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer para siempre. Entonces, se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla esperando el final… De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:“Chst-chst-chst…”

Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos. El Amor se sorprendió y le dijo: “¿Es a mí?”

“Sí, sí, a ti” -dijo el viejito. “Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo tengo sitio para ti, yo te salvo.” El Amor le miró y empezó a darle explicaciones como lo había hecho con el resto de emociones, pero el viejito, sin dejar que acabase la primera frase, le dijo: “Te entiendo, sube al bote..”

El Amor subió al bote y juntos remaron hasta alejarse de la isla. No pasó mucho tiempo y el último centímetro que quedaba de isla terminó de hundirse desapareciendo para siempre. Ante este acontecimiento y esperando a que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza, el Amor murmuró: “Nunca volverá a existir una isla como ésta” .

El viejito asintió… Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo, podía seguir existiendo, el Amor no se había acabado. Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, silenciosamente, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.

El Amor, muy intrigado por todo lo que había pasado con el viejecito, fue en busca de laSabiduría para preguntarle: “¿Cómo pudo ser? Yo no lo conozco de nada y me salvó… Nadie comprendió que quedara sin embarcación, pero él me entendió y me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quien es…”

La Sabiduría lo miró atentamente a los ojos y le dijo: “Amigo, él es el único capaz de conseguir que el Amor sobreviva cuando el Dolor que provoca una pérdida le hace creer que es imposible seguir adelante. Es el único capaz de darle una nueva oportunidad al Amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, se llama Tiempo.

Jorge Bucay

Matemática de palabras

"El secreto de la felicidad y la virtud: amar lo que se tiene la obligación de hacer", me dice A. Huxley... Yo, Inevitablemente me retrotraigo a la conversación de esta tarde...


A 380 kms de distancia hablábamos por celular de lo fácil que se va el entusiasmo cuando lo que tiene que pasar es una obligación, él me decía que -con la misma persona-, le cambiaban las ganas que tenía de ver a alguien dependiendo de la obligación que tenga con esa situación de verla... Trataba de explicarme que el sólo hecho de que la persona pueda demandarle atención es lo mismo que hace que él quiera quitársela, como si tener un armario lleno de algo te sacase las ganas de tener ese algo, sólo por tenerlo, aunque ni lo uses... Y yo lo entendía perfectamente...

Ahora vino Huxley y me hizo pensar... "virtud"... "obligación"... ¿Pueden ir juntas? Vamos de a poco... ¿Existe una obligación de hacer en cada uno? ¿Esa obligación es otra que la de ser feliz? ¿Qué es la virtud sino dejarse ser? Bendito embrollo que básicamente dice que hagamos lo que nos gusta, y así todo va a estar bien... O yo la interpreto así; y aunque acepto críticas, defiendo la postura que asemeja la felicidad y el amor -siempre que hablemos de conceptos.

Bien, lo que él y yo decíamos, es que no amamos la situación que nos obliga, que no hay virtud que nazca de lo que hacemos por imposición, y que la felicidad está, sin más secretos, en aquellos momentos que ocurren por elección... cuando pasa la libertad.

Cuando pienso que esta interpretación no es buena, recuerdo a Ludwig y eso de "todos los problemas filosóficos son problemas de entendimiento", y se me pasa.




Caminar, latir.

Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino. Si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición. Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada.Sólo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice.
Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición. 

(...) 
Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario.

Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta: ¿Tiene corazón este camino?

Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Todos los caminos son lo mismo, no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no... Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.

El problema es que nadie se hace la pregunta, y cuando por fin se da cuenta de que ha tomado un camino sin corazón, el camino está ya a punto de matarlo.Un camino sin corazón nunca se puede disfrutar. 


Las enseñanzas de Don Juan - Carlos Castaneda

Querer los días

Tu destino está
donde vos querés.
Vas a poder elegirlo,
cuando te cuestiones:
¿QUÉ QUERÉS?

En el fondo, con la cabeza en la almohada,
al final del encuentro con la vida en la jornada,
 sólo estas vos, con tu voz.
Amigate con todos los días.


Tengo un amigo para no presentarte

Su magia contagia, 
su exceso corrompe, 
su astucia asusta, 
su generosidad sorprende, 
su dilema cuestiona, 
su inestabilidad enerva, 
sus noches enseñan, 
sus días aprenden, 
su inteligencia irrumpe, 
su paciencia no vino, 
su delirio divierte, 
sus valores nutren,
sus ojos prometen, 
su confianza me honra,
su persona me llena.

---------------------------------------------------------------------------------------> Compartirlo no es para mi.

Limerencia inmarcesible e inefable

Limerencia: (anglicismo proveniente de limerence) es un estado mental involuntario el cual es resultado de una atracción romántica por parte de una persona hacia otra, combinada con una necesidad imperante y obsesiva de ser respondido de la misma forma. La psicóloga Dorothy Tennov acuñó el término limerence en 1977, publicándolo en 1979 en su libro Love and Limerence: The Experience of Being in Love ("Amor y limerencia: la experiencia de estar enamorado"). 
Inmarcesible: Que no puede marchitarse.
Inefable: Que no se puede explicar con palabras, inenarrable.



{ para nunca variar }


reconstruir
cimientos
perplejos
que añejos
no acaban
de constituir.

-ISO2001-

Cuando cae agua del cielo

Todavía no entiendo porqué no hay paro cada vez que llueve, y eso que llevo varios años cuestionándolo... Es obvio que el cielo no quiere que yo "tenga que hacer" en un día de lluvia, mejor si me encierro en mi nido -aunque a veces, muchas veces, sea una cueva-, mejor si sólo salen los que quieran usurparlo, el resto van a maldecir y el cielo ya no se banca más puteadas... 


Y yo, me quejo con poco sentido, sigo acá, donde el muro.
                              Y bajo la lluvia.








No sé porqué no nos estamos dando cuenta de la improductividad 
de imponer,
 ni de la tristeza 
de no cuestionar.





Hablando de amistad

Cada vez noto más la cantidad que somos y la heterogeneidad que nos define, creo que parte de mi depresión tiene que ver con eso, y estoy segura de que la causa de mi felicidad también.
Desde que entendí que mi tiempo es limitado, me pasa que me cuesta encontrar gente que –a mi criterio- sea merecedora de mis horas de vida, es como que me produce una sensación muy poco agradable –y ansias de huida casi inmanejable- destinar ratos a algo/alguien que no me esté enriqueciendo mientras le doy  la atención que es mía. Siendo así, los humanos seleccionados para absorber mi energía no abundan, aunque existen. Y #RocketQueen es una de ellas. La traigo a mención hoy por el aniversario 27 que celebra dándole la vuelta al Sol, me pareció una buena fecha para hablar de a la amistad…

La RAE dice:
amistad. (Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad).
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

Comparto el término, y lo comparto acá, porque tanto a ella como a mi, nos gusta valernos de definiciones para establecer lo que las palabras solas no llegan a estatuir. Y es que esta piba, usando de vaina rockera la coraza que disimula sus poderes, alude a la amistad sin eludir el compromiso que conlleva, todos los días honra lo desinteresado del trato que fortalece, a cada rato se acuerda de los valores que la hacen, y en todo momento está dispuesta a estar, estar, que como cantó Sanz en una canción popular “no es lo mimos que quedarse”. Esta piba, te muestra –si podés darte el lujo de ser su amig@- que no existe sentirte sola, que por más que lo peor pase la amistad te va a sacar adelante, te enseña que la confianza y el desinterés no son meras utopías, y que Bach tenía razón: “el vínculo que une a tu auténtica familia, no es de sangre, sino de goce y respeto mutuo”.

Por estas razones, es que cuando hablo de amistad, me es útil referirme a Anto, ó Ansio, ó #RocketQueen, ó Caro, ó Vileta, ó el personaje que interprete sin perder la esencia… Esta piba, es de esa gente a la que siempre quiero tener cerca, es de esa gente que hace que cada segundo que le regalo, me vuelva al 100%, porque –y ya lo dijo ella- “(S)us triunfos son los míos”… Esto es la amistad para mi, cuando sentís que el otro, no es otro, sino que es una parte tuya, parte que no excluye que seas todo lo demás; parte que ves, reconocés e identificás como propia; parte de vos que encontrás cuando te perdés; parte que no necesitas “probar” para saber que está, parte de lo que estoy segura no me quiero apartar.





 Mi deseo para ella hoy, es que disfrute su nueva vuelta al sol, 
mi deseo para siempre es que nunca pierda el don de ser feliz.




¡Piensa, Pinky!

A vos, que te importa la moda y sus complejos, que estás atento de colectar lo suficiente (y más) para adquirir todas las cosas que no necesitas y que esa marca sobrevalúa tan bien, que te importa llegar de lujo a las fiestas donde a nadie le importa lo que hay debajo de tu ropa, que no te podés parar a pensar porque el tiempo ya se lo diste a todas esas obligaciones que te impusiste, a vos que destinás tu inteligencia para un proyecto que beneficia a otro a cambio de que la empresa, también de otro, te de productos que otros te dijeron que querés. A vos, que todavía seguís viendo la televisión, que estás informado por conocer todas las noticias y desconocer todas las verdades, a vos que no agarras un libro ni escribís tu historia. A vos, que lo que te nutre no te importa… A vos te quiero decir, que tu ignorancia me molesta, y me perjudica.  El hecho de que vivas en un mundo en el que desconocés las leyes que lo rigen hace que actúes en desmedro de éstas, menoscabando mi libertad. Que te cueste entender que sos tan único, irrepetible e inigualable como yo, y él, y ellos, y todos los demás humanos, es lo que está mal...

Lo que vine a decirte es que necesito que sepas que la autodeterminación existe, que hacés un bien desconociendo el poder sin fundamento y que –por favor- dejes de ponerle precio a nuestra libertad. Si te retrotraés un segundo a tu “estado de naturaleza” tu necesidades se reducen a: bebida, comida, abrigo, techo, y no morir; es decir: nutrición y resguardo, eso necesitamos para sobrevivir. Todo lo demás, es invento, es convención, es necesidad de inclusión, digámosle como quieras, pero no te hace, y estos inventos nos están destruyendo… y a nuestro único entorno posible, también.

Quiero decirte -no siendo partidaria de ningún partido y enarbolando la bandera de la posibilidad- que creo en que deberías cuestionarte más, empezar a desobedecer la moral que no es tuya, elegir en qué creer... Y creo, también, que deberías perder el miedo, éste sólo es fundado en un empirismo limitado y aislado, que te aseguro que no se refleja en el mundo, y sólo está ahí para que no te muevas... Y si me equivoco, al fin de cuentas, te dejarías ser... Y así sólo seguís en la rueda que entretiene a otro…



Pensalo, Pinky ¿Querés gastar la única vida que tenés jugando al juego de otro?


Adentro


Hay una parte que está adentro, donde nada duele ni sonríe, donde nada llega -y sin embargo- todo está ahí, en ese lugar donde no cabe nada, donde el todo se redujo a la inexistencia de algo ajeno a la paz que habita en esa micropartícula de mí. Esa calma que antecede a lo que va a explotar, el big bang que tenemos todos los días al despertar el mundo. Ese segundo dónde la vida se vuelve a encender y todo confluye de a poco en la conjugación de esa realidad prefabricada, vacía de aquella nada que habita en el todo dentro del centro de uno mismo. Y cada día, al final del día, espero volver a estar en ese momento, donde el todo oscuro vuelva a brillar en el adentro de mi ser, dejando que los ojos jueces se agoten de callar a la intrépida inconsciencia y buscando no demorar demasiado la espera con la nueva contienda.




Adicciones

Tratando de terminar el cuarto capítulo de una historia que seguramente nunca salga al juicio de los que leen, me ocupaba no diferenciar la constancia de la responsabilidad en una conversación entre dos, dónde ella trata de explicarle que algunos no vinieron para llegar, sino para estar yendo, en conciencia de que aún les queda por avanzar y sabiendo que elige dónde pone sus nuevos pasos: “ir tiene esos ratitos de felicidad que se encuentran en tránsito, esos espasmos de orgullo que nos confirman que podemos elegir la ruta, esa ilusión por todo lo que falta venir, esos orgasmos que pueden o no dar fruto, esos segundos que son el amor”, le dijo. 
Releí lo que escribí y pensé que describía a las drogas, lo releí y me di cuenta de lo poco que me cuesta relacionar el amor y la felicidad, lo leí una vez más y abrí esta nota en el blog que todavía no sabe si puedo diferenciarlos. Las drogas tienen eso, la sensación –ilusoria- de hacerte ver que todo está bien, te dan la confianza –ilusoria- de saber qué querés, ostentan la seguridad –ilusoria- de que estamos despiertos y manejan la conciencia –ilusoria- de que no estás olvidando nada. Igual que el amor... ¿Y qué es el mundo sino un conjunto de ilusiones que proyectamos desde la retina diseñando los momentos a imagen y semejanza de la conciencia que ya adquirimos? ¿Y qué somos sino un montón de proyecciones que se juzgan en la lupa de la conciencia ajena? ¿Y qué podemos pretender más que gastar la vida con momentos de risas? ¿Y cuánta diferencia puede haber entre la causa de la sensación si despiertan lo mismo? Todos los “qué” se responden con la definición que le impusieron a nuestra capacidad de representar con los límites de las palabras.

Así, entiendo que nunca voy a dejar de consumir lo que sea capaz de agudizar mis sentidos, así veo que la vulnerabilidad a la que te enfrenta el amor es tan excitante como percibir las alteraciones a las que te puede exponer tu organismo, algo así como los retos a los que te desafía un buen libro. “Somos lo que comemos”, y recuerdo que me separé de mi ex porque concluimos que teníamos apetitos disimiles. Cada uno elige de qué nutrirse, qué incorporar a sí para crecer, de qué componerse. Me da vergüenza haber tardado tanto en reconocerme vegetariana, pero me enorgullece no ver la televisión, pelear por no oler contaminación, escuchar lo que enseña, y dejar que me toque sólo lo que aprecio. Mis cinco sentidos buscan nutrirse de lo que elijo ser, y los de mi nuevo "él" también, pero esta vez –otra vez- no coinciden ¿Dónde está la “yo” que defiende que las diferencia enriquecen, cuando hablamos de amor? ¿Por qué necesito que él –representando el papel de todos los “él” de mi vida- se comporte acorde a mis antojos? ¿Cómo puedo estar queriéndolo si le impongo consumir lo que quiero y no lo que le apetece? ¿Qué seguridad tengo de alimentarlo en lo correcto? ¿Quién dijo que mi inconstancia no es un error? El “all in” no es para todos, y el “para siempre” no es para mi, ok. Las películas de Disney son felices porque llegan hasta el “cazamiento”, hasta el momento donde el amor triunfa, dónde los dos se reconocen indispensables en la vida del otro y se aseguran que se van a amar eternamente –como odio esta palabra- ¡Que estanco es lo eterno! Volviendo a lo que decía, llegan hasta ahí, las películas que me educaron tienen un final feliz justo cuando comienza la estabilidad, cuando dejan de buscarse, cuando uno y el otro, se cazaron, cuando se deben... Y así, una vez más triunfa nuestro “derecho innato” con respecto a la propiedad. Propiedad que defienden todos los sistemas de nuestra historia, historia que escriben los que hacen las leyes, leyes imponen una moralidad esperada para la especie, y especie que avanza en busca de cosas que inventa mientras destruye todo lo que ya tiene. Eso hace la caza, y el casamiento, y este sistema, apoderarse de otro y de gran parte -sino toda- de su libertad de actuar/ser...  Y eso no es el amor, o no es lo que siento que es... Cuando dos ceden para coincidir están resignando, en cambio, cuando dos coinciden naturalmente se potencian... Debe ser esta la causa de pretender el mismo apetito que mi par y la de buscar nuevos horizontes con el thc, o tal vez ambas sean la excusa que necesita toda ambivalencia de sentidos y vengan como respuesta a las ganas de la compañía que respeta la soledad.

Como sea, cada vez que mis células se alteran dejo de tener el control sobre todo lo que conozco y aparece esa parte nueva de mí que se hace para enseñarme hasta dónde soy capaz de ser; y son esos ratos de efímera felicidad los que da el viaje, viaje que descubre, que muestra, que avanza, que crece, que llora, que aprende, que ríe, que encuentra…  El viaje hacia lo nuevo, esa ruta que te lleva a algún puerto del que no importa si vas zarpar, del cuál a veces no es necesario guardar ni un souvenir, pero de dónde sí te ocupa tu motivación por llegar, el camino que resta hasta la meta, la relación que se va a construir, el ego que ya quiere desayunar...

Y así, de nuevo sin alcanzar el objetivo, ni habiendo dejado conclusión aparente, quedan estás palabras a la espera de tratar de entender -alguna vez- si voy a desechar la idea de que lo que no entiendo es una mentira.