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Finito el tiempo

El único límite que conozco al “creer es crear” es mis ganas de vivir infinito y mi convicción de la finitud del tiempo… Recuerdo “Waking life”: "En realidad, la brecha entre, digamos, Platón o Nietzsche y el humano promedio es mayor que entre los chimpancés y que el humano promedio. El reino del espíritu auténtico, el verdadero artista, el santo, el filósofo, rara vez es alcanzado. ¿Por qué tan pocos? ¿Por qué la historia del mundo y la evolución no son historias de progreso, sino más bien esta interminable y fútil acumulación de ceros? Valores mayores no se han desarrollado. Mierda, los griegos hace 3.000 años, eran tan avanzados como nosotros. ¿Cuáles son estas barreras que detienen a las personas de llegar a cualquier lugar cercano a su potencial real? La respuesta a esta pregunta se puede encontrar en otra pregunta, que es: ¿Cuál es la característica humana más universal - el miedo o la pereza? ". Ambas, diría yo. La acumulación de recursos vino a ofrecernos el imaginario de finitud, asociado a la necesidad de darse una practicidad/utilidad al hecho de estar vivo, al mismo tiempo que se la fraccionaba. Tantos segundos, son tantas horas, que hacen tantos meses y así te podés morir en tantos minutos ¡ACTUÁ!

Los griegos se enfrentaron con la situación de cuestionarse, planteando una desigualdad estructural contra los que no tenían ese privilegio. La desigualdad en la especie humana existe desde que existe el humano. Y dista mucho de parecerse a las condiciones de desigualdad en las manadas de los demás mamíferos. Existen líderes en todas las especies de animales, pero somos la única capaz de razonar contra-natura, contra nosotros. Inventamos un sistema para no ser perezosos, moverse para hacerse del alimento necesario y vivir sin estrés parece un panorama poco alentador para la mente humana. La capacidad de razonar nos impone aprovecharla, exigimos el máximo confort a nuestro cerebro para ir sobrellevando el mundo que vamos diseñando, al unísono, a prueba y error, guiados por una conciencia, inconsciente y, colectiva.


Despertar a la vida es casi como conjugar las 9 revelaciones de James Readfield con los aforismos de Nietzsche, después de haber leído a Wittgenstein y de ver una película sobre la vida de Marie Curie. Un cuanto contradictorio, lógico, apasionante e intelectual. La intelectualización de la idea es el “yo creo”, se crea lo que se cree a partir de la proyección mental. El sueño lúcido es ese momento donde el tiempo que conocemos como tiempo no existe. No hay un reloj para medir el tiempo ahí, por eso somos inmortales en el sueño ¿Y la vida existe sin el tiempo? Nuestros ojos han experimentado la muerte, sea de un insecto, de un drama policial televisado, de un familiar, etc. Sabemos que alguien que puede dejar de Ser, de existir, de un momento a otro. Reconocemos la muerte aunque tengamos el cuerpo tangible del difunto en brazos, y sabemos que “ya no está” aunque nos pese su cuerpo. Se le acabó el tiempo. Es como que si desde que salimos de nuestra madre se nos enciende un reloj que nos determina, nos dice que tenemos todo el tiempo que él disponga para hacer todo lo que queramos en esta experiencia vital, después ya está. Se te acabó el tiempo.

dixit Galeano

El automóvil, el televisor, el vídeo, la computadora personal, el teléfono celular y demás contraseñas de la felicidad, máquinas nacidas para "ganar tiempo" o para "pasar el tiempo", se apoderan del tiempo.

...

Y así nos enseñan a repetir la historia en lugar de hacerla.
....


Yo creo que fuimos nacidos hijos de los días, 
porque cada día tiene una historia 
y nosotros somos las historias que vivimos...

...


Y nada tenía de malo, y nada tenía de raro, 
que se me hubiera roto el corazón de tanto usarlo.

...


La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos 

y el horizonte se corre diez pasos más allá. 
¿Entonces para que sirve la utopía? 
Para eso,
sirve para caminar.

Eduardo Galeano

Mágica potencialidad

Existe, aquella magia con la que los artistas plasman el amor. Existe. La conocí una tarde de primavera, y no se parece a ninguna palabra que antes haya sido empleada; entiendo que por eso cuesta tanto reconocerla... Es fuerte, y excede al lenguaje en la constatación de la imaginación, disimula el advenimiento del Ego con certeza inconsciente, retuerce el significado de la lógica hasta enchufar los transmisores que empujan... Así de imaginable es, y más. Infinita.

Y si el infinito es el estado de la conciencia que reconoce no reconocer límites, se trasluce que el encasillamiento que se nos impuso -por definiciones- en el mundo material, encontró el espacio para filtrarse en el imaginario del diccionario. Cada palabra es, sin más, el resultado de la construcción de cada ser humano, y a la vez, la causa -circulo virtuoso para la limitación, circulo viciosos para la dominación-; sin embargo y a pesar, definimos infinito, le pusimos un símbolo y no nos dimos herramientas para explicarlo. La mágica potencialidad es igual, y a la inversa, porque da lo mismo. La mágica potencialidad es ser consientes de la percepción inconsciente del infinito, de lo que no se supo limitar, y ahí encontrar el amor, que se retroalimenta, creyendo mientras crea... La materialización intangible del "yo creo". Así aprendí a amar, creyendo en el poder creador de la imaginación y estando dispuesta a encontrar lo que nunca deje de buscar.

Y hoy amo, me amo, lo amo, nos amo.

La isla de las emociones

Hubo en un tiempo una pequeña isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, entre otros, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio. Todos estaban allí, en la isla. A pesar de los roces propios de la convivencia, la vida era muy tranquila e incluso predecible. A veces la Rutina hacía que elAburrimiento se quedara dormido, o, a veces, el Impulso armaba algún escándalo, pero la mayoría de las veces la Constancia y la Conveniencia lograban calmar al Descontento.

Un día, de forma inesperada para los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una asamblea. En el momento en que la Distracción se dio por enterada y la Pereza consiguió llegar al punto del encuentro, todos estuvieron presentes y el Conocimiento comenzó diciendo: “Tengo una mala noticia que darles: la isla se hunde.” . Todas las emociones dijeron al unísono: “¡No, no puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!”

Entonces el Conocimiento repitió: “La isla se hunde.”

Todas las emociones gritaban que el Conocimiento estaba equivocado, pero entonces laConciencia, dándose cuenta de la verdad, dijo a sus compañeros: “El Conocimiento casi nunca se equivoca. Si dice que se hunde, debe ser porque es cierto que se hunde”. A esto, el resto de las emociones contestaron: Y, ¿Qué vamos a hacer ahora?

El Conocimiento que se temía esta pregunta les contestó: “Cada uno puede hacer lo que bien quiera, pero yo les aconsejo que busquen la forma de abandonar la isla… Construyan un barco, una balsa o algo que les permita marcharse, porque el que se quede en la isla desaparecerá con ella. La Previsión y yo, hemos construido un avión y en cuanto acabe la reunión volaremos hasta la isla más cercana”.

Ante estas palabras, las emociones dijeron: “¡No! Pero ¿Qué será de nosotros?”

Dicho y hecho, la reunión finalizó y el Conocimiento se subió al avión con la Previsión, llevando de polizón al Miedo, que como no es tonto, se había escondido en el motor, y así abandonaron la isla.

Ante este jarro de agua fría, todas las emociones, empezaron a construir algo que les salvara: un barco, un velero… Todas las emociones… salvo el Amor. El Amor sentía que estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo: “Dejar esta isla… después de todo lo que he vivido aquí… ¿Cómo podría yo dejar este árbol, por ejemplo? Aiiihh…, hemos compartido tantas cosas y tantos momentos…”

Mientras el resto de las emociones se dedicaban a fabricar su barco, el Amor se dedicó a subir a cada árbol, oler cada rosa, ir a la playa y se revolcarse en la arena, tal y como solía hacer en otros tiempos. Tocó cada piedra y acarició cada rama… Al llegar a la playa, a su lugar favorito desde donde podía observar que el sol salía, quiso pensar con esa ingenuidad que le caracteriza: “Quizá la isla se hunda sólo un ratito… y después vuelva a resurgir… ¿Porqué no?”

Así, se quedó durante días y días, midiendo la altura de la marea para ver si el hundimiento no fuese reversible, pero la isla se hundía cada vez más… Aún siendo consciente de que la isla se hundía y que no había vuelta atrás, el Amor no podía pensar en construir para dejar, porque se sentía tan dolorido que sólo podía llorar y gemir por lo que iba a perder.

Entonces, en su cabeza apareció un nuevo pensamiento, y es que la isla era muy grande, y aunque se hundiera un poco, siempre podría refugiarse en la zona más alta… Cualquier opción era mejor que tener que dejarla; además una pequeña renuncia nunca había supuesto un problema para él. Así que, una vez más, se dedicó a disfrutar de cada piedra, árbol, rama, observando al mismo momento que la isla cada vez se estaba volviendo más pequeña.

Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, se dirigió hacia el norte de la isla, que a pesar de no ser la parte que más le gustaba, se trataba de la más elevada… La isla se hundía cada día un poco más, y el Amor se refugiaba en un espacio más pequeño…

“Después de todas cosas que hemos pasado juntos…” -le reprochó el Amor a la isla.

Finalmente, sólo quedó un minúsculo fragmento de isla; el resto había sido completamente cubierto por el agua; y en ese momento, el Amor se dio cuenta de que si no dejaba la isla, desaparecería para siempre de la faz de la Tierra…

Caminando entre senderos y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía. Ya no había posibilidad de construir un medio para huir como lo había hecho el resto; había perdido demasiado tiempo en lamentar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos. Desde allí veía pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicarles su situación y de que alguno de sus compañeros le acogiera en su barco.

Entonces, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas para que se acercara. La Riqueza se acercó y el Amor le dijo: “Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías contigo hasta la isla vecina, no? Yo he sufrido tanto la desaparición de esta isla que no he podido construirme un barco…”

Y la Riqueza le contestó: “Estoy tan cargada de bienes, de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no me queda lugar para ti, lo siento…” -y siguió su camino sin mirar atrás.

El Amor siguió mirando al mar con la esperanza de ver algún otro compañero suyo, y ahí vio venir a la Vanidad en un barco precioso, lleno de adornos, mármoles y flores de todos los colores. Llamaba mucho la atención. El Amor cogió aire y gritó: “¡Vanidad, llévame contigo, por favor!”. La Vanidad miró al Amor y le dijo: “Me encantaría llevarte, pero… ¡Tienes un aspecto!… ¡Estás tan sucio y tan desaliñado!… Perdón, pero creo que afearías mi barco” -y tal cual, se fue.

Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones que veía pasar: a la Constancia, a laSerenidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando creyó que ya no había nada que hacer, que su final estaba muy próximo, vio acercarse un barco muy pequeño, el último que quedaba por pasar, el de la Tristeza, y le dijo: “Tristeza, hermana, tú que me conoces tanto, estoy segura de que tú no me abandonarías aquí, eres tan sensible como yo… ¿Me llevas contigo?” Y la Tristeza le contestó: “Yo te llevaría, te lo prometo, pero estoy taaaaaaaaan triste… que quiero estar sola” -Y sin mediar más palabras, se alejó.

El Amor, se dio cuenta de que por haberse quedado apegado a esas cosas que tanto amaba, él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer para siempre. Entonces, se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla esperando el final… De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:“Chst-chst-chst…”

Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos. El Amor se sorprendió y le dijo: “¿Es a mí?”

“Sí, sí, a ti” -dijo el viejito. “Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo tengo sitio para ti, yo te salvo.” El Amor le miró y empezó a darle explicaciones como lo había hecho con el resto de emociones, pero el viejito, sin dejar que acabase la primera frase, le dijo: “Te entiendo, sube al bote..”

El Amor subió al bote y juntos remaron hasta alejarse de la isla. No pasó mucho tiempo y el último centímetro que quedaba de isla terminó de hundirse desapareciendo para siempre. Ante este acontecimiento y esperando a que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza, el Amor murmuró: “Nunca volverá a existir una isla como ésta” .

El viejito asintió… Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo, podía seguir existiendo, el Amor no se había acabado. Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, silenciosamente, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.

El Amor, muy intrigado por todo lo que había pasado con el viejecito, fue en busca de laSabiduría para preguntarle: “¿Cómo pudo ser? Yo no lo conozco de nada y me salvó… Nadie comprendió que quedara sin embarcación, pero él me entendió y me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quien es…”

La Sabiduría lo miró atentamente a los ojos y le dijo: “Amigo, él es el único capaz de conseguir que el Amor sobreviva cuando el Dolor que provoca una pérdida le hace creer que es imposible seguir adelante. Es el único capaz de darle una nueva oportunidad al Amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, se llama Tiempo.

Jorge Bucay

Y uno aprende

Y uno aprende...Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma.

Y uno aprende...
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad.Y uno empieza aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas.

Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.

Y uno aprende...
a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes,
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.Y después de un tiempo uno aprende...
que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema.

Y aprende...
a plantar su propio jardín y decorar su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.Y uno aprende...
que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale.

Y uno aprende y aprende...
y con cada adiós uno aprende.Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro,
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos,
sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados,
y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.
Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira
pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace,
pero perdonar es solo de almas grandes.Con el tiempo te das cuenta de que aunque seas feliz con tus amigos,
algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sea como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese único instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
extrañarás inmensamente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
Y aprendes que hay 3 momentos en la Vida que uno no puede remediar:
La oportunidad que dejaste pasar,
la cita a la que no asististe,
la ofensa que ya pronunciaste.Con el tiempo también aprendes sobre El dinero... y entonces comprendes que:
Puedes comprarte una Casa, pero no un Hogar,
Puedes comprarte una Cama, pero no hacerte Dormir,
Puedes comprarte un Reloj, pero no te dará el Tiempo,
Puedes comprarte un Libro, pero no Conocimiento o lo que necesitas aprender,
Puedes comprarte una Posición, pero no sirve para tener Respeto,
Puedes comprarte Medicinas y pagar la consulta al médico, pero no te da Salud,
Puedes comprarte Sangre, pero no Vida,
Puedes comprarte Sexo, pero no Amor.

Con el tiempo también aprendes que la vida es aquí y ahora,
y que no importa cuantos planes tengas, el mañana no existe y el ayer tampoco.Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo,
ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente, todo esto lo aprendes sólo con el tiempo.

Jorge Luis Borges


Waking Life (película)

Sinopsis – Sueños. ¿Qué son? ¿Un escape de la realidad o la realidad misma? La película trata de un hombre y de su intento de discernir la diferencia absoluta entre la realidad y la percepción. 
Altamente recomendable.





MOMENTOS FAVORITOS


"Un hombre auto-destructivo se siente completamente enajenado, totalmente solo. Él es una persona ajena a la comunidad humana. Piensa de sí mismo: "Debo estar loco". Lo que no sabe es que la sociedad tiene, al igual que él, un interés establecido en pérdidas y catástrofes considerables. Estas guerras, hambrunas, inundaciones y terremotos satisfacen necesidades bien definidas. El hombre quiere caos. De hecho, él tiene que tenerlo. Depresión, conflictos, disturbios, asesinatos, todo este terror. Somos arrastrados irresistiblemente hacia el casi orgiástico estado creado a partir de la muerte y la destrucción. Está en todos nosotros. Nos deleitamos con ello. Claro, los medios de comunicación tratan de poner cara triste ante estas cosas, pintandolo como grandes tragedias humanas. Pero todos sabemos que la función de los medios de comunicación nunca ha sido eliminar los males del mundo, no. Su trabajo es persuadirnos a aceptar estos males y acostumbrarse a vivir con ellos. Los poderes de turno quieren que seamos observadores pasivos. Che, ¿tenés un fósforo? Y nos han dado otras opciones fuera del ocasional y puramente simbólico, acto participativo de votar. ¿Querés el títere de la derecha o el títere de la izquierda? Creo que ha llegado el momento de proyectar mis propias deficiencias e insatisfacciones dentro los regímenes sociopolíticos y científicos: dejen que mi propia falta de voz se escuche. (Él derrama combustible sobre sí mismo y se prende fuego.) "


“Sólo puedes ser culpable, admirado o respetado por las cosas que has hecho voluntariamente.”


“Voila. ¿Y ésta? ¿Qué es? Es mi pequeña ventana al mundo, cada minuto es un espectáculo diferente. Quizá no lo entienda ni esté de acuerdo con ello, pero te diré algo, lo acepto y me dejo llevar. Supongo que eso es lo que digo, dejarte llevar por la corriente, el mar no rechaza a ningún río. La idea es mantenerse en un estado de salida constante, siempre llegando y ahorrando introducciones y despedidas. El viaje no requiere una explicación, solo pasajeros.” 


"Dicen que los sueños sólo son reales mientras duran. ¿Puedes decir lo mismo de la vida?"


"Es como si llegaras al mundo con una caja de lapices. Tu caja puede ser de 8 ó de 16... pero lo que importa es lo que haces con los colores que te dan."


"Nuestra crítica comenzó como empiezan todas las críticas: con la duda. La duda se convirtió en nuestra narrativa. La nuestra es una búsqueda de una nueva historia, la nuestra. Y aprovechamos esta nueva historia impulsada por la sospecha de que el lenguaje ordinario no podría contarla. Nuestro pasado aparecía congelado en la distancia, y todos nuestros gestos y acentos significaron la negación del viejo mundo y la conquista de uno nuevo. La manera en que vivimos, habiendo creado una nueva situación, una de exuberancia y amistad, esa de una microsociedad subversiva, en el corazón de una sociedad que la ignoraba. El arte no era el objetivo, sino la ocasión y el método para localizar nuestro ritmo específico y enterrar las posibilidades de nuestro tiempo. El descubrimiento de una verdadera comunicación era de lo que se trataba, o por lo menos la búsqueda de dicha comunicación. La aventura de encontrarla y perderla. Nosotros, los no apaciguados, los no aceptados, seguimos buscando, llenando los silencios con nuestros propios deseos, miedos y fantasías. Impulsados por el hecho de que no importara cuán vacío el mundo pareciera, no importara cuán degradado y agotado nos pareciera el mundo, sabíamos que cualquier cosa era posible."


"Estoy preocupado por la estructura. Estoy preocupado por los sistemas de control, los que controlan mi vida y los que buscan controlar aún más! ¡Quiero libertad! ¡Eso es lo que quiero! ¡Y eso es lo que vos deberías querer! Todo depende de todos y cada uno de nosotros para desprendernos y mostrarles la codicia, el odio, la envidia, y sí, la inseguridad, ya que ese es el modo de control central - nos hacen sentir patéticos, pequeños y entonces les damos voluntariamente nuestra soberanía, nuestra libertad y nuestro destino. Tenemos que darnos cuenta de que estamos siendo condicionados a escala masiva. ¡Comiencen a desafiar a este estado empresarial esclavista! ¡El siglo 21 va a ser un nuevo siglo, no el siglo de la esclavitud, no el siglo de mentiras y cuestiones sin importancia, ni de clasismo, estatismo y el resto de los modos de control! ¡Va a ser la edad de la humanidad de pie en pos de algo puro y algo correcto! ¡Qué montón de basura - demócrata liberal, republicano conservador! Está todo ahí para controlarte. Dos caras de la misma moneda. ¡Dos equipos administrativos pujando por el control! ¡El Director Ejecutivo, trabajo de la Esclavitud, Sociedad Anónima! La verdad está ahí delante de usted, pero ellos establecen este buffet de mentiras. ¡Estoy harto de esto, y no me voy a comer un bocado! ¿Me entienden? La resistencia no es inútil. Vamos a ganar esta cosa. ¡La humanidad es demasiado buena! ¡No somos un grupo de inútiles! ¡Vamos a defendernos y vamos a ser seres humanos! ¡Vamos a entusiasmarnos por los asuntos verdaderos, las cosas que importan: la creatividad y el espíritu humano dinámico que se niega a someterse! "


"En realidad, la brecha entre, digamos, Platón o Nietzsche y el humano promedio es mayor que entre los chimpancés y que el humano promedio. El reino del espíritu auténtico, el verdadero artista, el santo, el filósofo, rara vez es alcanzado. ¿Por qué tan pocos? ¿Por qué la historia del mundo y la evolución no son historias de progreso, sino más bien esta interminable y fútil acumulación de ceros? Valores mayores no se han desarrollado. Mierda, los griegos hace 3.000 años, eran tan avanzados como nosotros. ¿Cuáles son estas barreras que detienen a las personas de llegar a cualquier lugar cercano a su potencial real? La respuesta a esta pregunta se puede encontrar en otra pregunta, que es: ¿Cuál es la característica humana más universal - el miedo o la pereza? "


"Porque yo no espero el futuro, no preveo la salvación, la absolución, ni siquiera la iluminación a través del proceso. Yo, me adhiero a la premisa de que esta... esta perfección defectuosa es suficiente y completa en cada momento inefable."


"- Si el mundo que nos vemos obligados a aceptar es falso y nada es verdad, entonces todo es posible. 
- En el camino de descubrir lo que amamos, nos daremos cuenta de todo lo que odiamos, todo lo que bloquea nuestro camino a lo que deseamos. 
- El confort nunca será confortable para aquellos que buscan lo que no está en el mercado."


Lo que yo quiera

He estado durmiendo a dos metros bajo tierra 
y ahora he decidido dormir sobre la tierra. 
He pasado tanto tiempo lamentando lo que no entendía 
que ahora prefiero que me den las claras del día. 

(...)

Aprendí a escuchar la noche,
no pienso enterrar mis dolores,
para que duelan menos voy a sacarlos 
fuera
cerca de mar
para que se los lleve
el viento. 
para que se los lleve
el viento. 

(...)

El tiempo será para mí lo que yo quiera que sea, 
nunca un nudo, nunca un muro, 
sólo lo que yo quiera.

(...)

No sé donde llegaré,
no sé qué me encontraré
ni me importa...



No+llorá - Bebe


Dar cuerda al reloj

Preámbulo
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.


Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. 
Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Julio Cortázar

insomne, volumen CL

La diferencia
entre lo que sos
y lo que querés
ser,
está mal.
La mejor opción
excluye
la peor angustia.

El tiempo
dura
el instante
que se lo asimila.


Reloj de Arena

"La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes… No, decididamente no es éste, more geométrico, el mejor modo de iniciar mi relato. Afirmar que es verídico es ahora una convención de todo relato fantástico; el mío, sin embargo, es verídico.
Yo vivo solo, en un cuarto piso de la calle Belgrano. Hará unos meses, al atardecer, oí un golpe en la puerta. Abrí y entró un desconocido. Era un hombre alto, de rasgos desdibujados. Acaso mi miopía los vio así. Todo su aspecto era de pobreza decente. Estaba de gris y traía una valija gris en la mano. En seguida sentí que era extranjero. Al principio lo creí viejo; luego advertí que me había engañado su escaso pelo rubio, casi blanco, a la manera escandinava. En el curso de nuestra conversación, que no duraría una hora, supe que procedía de las Orcadas.
Le señalé una silla. El hombre tardó un rato en hablar. Exhalaba melancolía, como yo ahora.
-Vendo biblias -me dijo.
No sin pedantería le contesté:
-En esta casa hay algunas biblias inglesas, incluso la primera, la de John Wiclif. Tengo asimismo la de Cipriano de Valera, la de Lutero, que literariamente es la peor, y un ejemplar latino de la Vulgata. Como usted ve, no son precisamente biblias lo que me falta.
Al cabo de un silencio me contestó:
-No sólo vendo biblias. Puedo mostrarle un libro sagrado que tal vez le interese. Lo adquirí en los confines de Bikanir.
Abrió la valija y lo dejó sobre la mesa. Era un volumen en octavo, encuadernado en tela. Sin duda había pasado por muchas manos. Lo examiné; su inusitado peso me sorprendió. En el lomo decía Holy Writ y abajo Bombay.
-Será del siglo diecinueve -observé.
-No sé. No lo he sabido nunca -fue la respuesta.
Lo abrí al azar. Los caracteres me eran extraños. Las páginas, que me parecieron gastadas y de pobre tipografía, estaban impresas a dos columnas a la manera de una biblia. El texto era apretado y estaba ordenado en versículos. En el ángulo superior de las páginas había cifras arábigas. Me llamó la atención que la página par llevara el número (digamos) 40.514 y la impar, la siguiente, 999. La volví; el dorso estaba numerado con ocho cifras. Llevaba una pequeña ilustración, como es de uso en los diccionarios: un ancla dibujada a la pluma, como por la torpe mano de un niño.
Fue entonces que el desconocido me dijo:
-Mírela bien. Ya no la verá nunca más.
Había una amenaza en la afirmación, pero no en la voz.
Me fijé en el lugar y cerré el volumen. Inmediatamente lo abrí.
En vano busqué la figura del ancla, hoja tras hoja. Para ocultar mi desconcierto, le dije:
-Se trata de una versión de la Escritura en alguna lengua indostánica, ¿no es verdad?
-No -me replicó.
Luego bajó la voz como para confiarme un secreto:
-Lo adquirí en un pueblo de la llanura, a cambio de unas rupias y de la Biblia. Su poseedor no sabía leer. Sospecho que en el Libro de los Libros vio un amuleto. Era de la casta más baja; la gente no podía pisar su sombra, sin contaminación. Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen principio ni fin.
Me pidió que buscara la primera hoja.
Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro.
-Ahora busque el final.
También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía:
-Esto no puede ser.
Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:
-No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita aceptan cualquier número.
Después, como si pensara en voz alta:
-Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo.
Sus consideraciones me irritaron. Le pregunté:
-¿Usted es religioso, sin duda?
-Sí, soy presbiteriano. Mi conciencia está clara. Estoy seguro de no haber estafado al nativo cuando le di la Palabra del Señor a trueque de su libro diabólico.
Le aseguré que nada tenía que reprocharse, y le pregunté si estaba de paso por estas tierras. Me respondió que dentro de unos días pensaba regresar a su patria. Fue entonces cuando supe que era escocés, de las islas Orcadas. Le dije que a Escocia yo la quería personalmente por el amor de Stevenson y de Hume.
-Y de Robbie Burns -corrigió.
Mientras hablábamos, yo seguía explorando el libro infinito. Con falsa indiferencia le pregunté:
-¿Usted se propone ofrecer este curioso espécimen al Museo Británico?
-No. Se le ofrezco a usted -me replicó, y fijó una suma elevada.
Le respondí, con toda verdad, que esa suma era inaccesible para mí y me quedé pensando. Al cabo de unos pocos minutos había urdido mi plan.
-Le propongo un canje -le dije-. Usted obtuvo este volumen por unas rupias y por la Escritura Sagrada; yo le ofrezco el monto de mi jubilación, que acabo de cobrar, y la Biblia de Wiclif en letra gótica. La heredé de mis padres.
-A black letter Wiclif! -murmuró.
Fui a mi dormitorio y le traje el dinero y el libro. Volvió las hojas y estudió la carátula con fervor de bibliófilo.
-Trato hecho -me dijo.
Me asombró que no regateara. Sólo después comprendería que había entrado en mi casa con la decisión de vender el libro. No contó los billetes, y los guardó.
Hablamos de la India, de las Orcadas y de los jarls noruegos que las rigieron. Era de noche cuando el hombre se fue. No he vuelto a verlo ni sé su nombre.
Pensé guardar el Libro de Arena en el hueco que había dejado el Wiclif, pero opté al fin por esconderlo detrás de unos volúmenes descalabrados de Las mil y una noches.
Me acosté y no dormí. A las tres o cuatro de la mañana prendí la luz. Busqué el libro imposible, y volví las hojas. En una de ellas vi grabada una máscara. En ángulo llevaba una cifra, ya no sé cuál, elevada a la novena potencia.
No mostré a nadie mi tesoro. A la dicha de poseerlo se agregó el temor de que lo robaran, y después el recelo de que no fuera verdaderamente infinito. Esas dos inquietudes agravaron mi ya vieja misantropía.
Me quedaban unos amigos; dejé de verlos. Prisionero del Libro, casi no me asomaba a la calle. Examiné con una lupa el gastado lomo y las tapas, y rechacé la posibilidad de algún artificio. Comprobé que las pequeñas ilustraciones distaban dos mil páginas una de otra. Las fui anotando en una libreta alfabética, que no tardé en llenar. Nunca se repitieron. De noche, en los escasos intervalos que me concedía el insomnio, soñaba con el libro.
Declinaba el verano, y comprendí que el libro era monstruoso. De nada me sirvió considerar que no menos monstruoso era yo, que lo percibía con ojos y lo palpaba con diez dedos con uñas. Sentí que era un objeto de pesadilla, una cosa obscena que infamaba y corrompía la realidad.
Pensé en el fuego, pero temí que la combustión de un libro infinito fuera parejamente infinita y sofocara de humo al planeta.
Recordé haber leído que el mejor lugar para ocultar una hoja es un bosque. Antes de jubilarme trabajaba en la Biblioteca Nacional, que guarda novecientos mil libros; sé que a mano derecha del vestíbulo una escalera curva se hunde en el sótano, donde están los periódicos y los mapas. Aproveché un descuido de los empleados para perder el Libro de Arena en uno de los húmedos anaqueles. Traté de no fijarme a qué altura ni a qué distancia de la puerta.
Siento un poco de alivio, pero no quiero ni pasar por la calle México."

Jorge Luis Borges

Nietzsche, en 8 minutos.






Excelente interrelación de conceptos ó "anillo de sabiduría": 

Nihilismo + Transvaloración de los valores + Superhombre + Voluntad de poder 
+ Eterno Retorno


"Así habló Zaratustra" + "El crepúsculo de los ídolos" + "La voluntad de poder"

Las pastillas del tiempo

El tiempo es un tema recurrente en mis escritos, porque escribo lo que pienso, y porque el tiempo me demanda pensar. Es que todo el tiempo, el tiempo, se está yendo. Casi obsesivamente no deja pasar un segundo sin que ya no vuelva, y se ve que eso me inquieta, y lo pienso, y repienso, así es que termino escribiendo, un poco para dejar de pensar en eso -porque si ya lo bajé lo puedo borrar-, otro porque me espanta que indefectiblemente se me imponga aunque lo pueda objetar y otro porque escucho mucho Las Pastillas del Abuelo...


"A las circunstancias las boicotea el tiempo,
a las importancias los miedos" (1)


"Si el tiempo existe desde que el humano lo subdividió 
¿Porqué temerle tanto a un programa que él mismo dio a luz?" (2)


"Aprendiendo poco a poco 

dando al tiempo su lugar" (3)



"No sé si el tiempo es propio de nuestra conciencia
no sé si existe de verdad, no sé quién pueda comprobar
si todo es una foto, ó va al rítmo del "tic- tac" (4)



"Tiempo al tiempo, mi amor, y así nos aseguramos de tenerlo un poco menos en cuenta" (5)



"Estoy confiando que el tiempo nos dirá qué hacer. 
(...) Estoy confiando que el tiempo nos dirá que así 
estuvo bien" (6)



En Octubre de 2011 inauguré un BLOG que prefiero no citar, aunque sí quiero traer mi primer texto en él:

Lo que todos queremos, en realidad, no es más que tiempo. Siento, viento y tiempo no se parecen porque sí. Cazar tu tiempo con el de otro es una muestra de amor para muchos, y por eso se casan. Que se parece a casa y no a caza, otra gracia que no pasa porque sí.
Lo único finito es el tiempo, demostramos a segundos la capacidad de autosuperación de la especie, pero nadie, no se puede, no se concibe, controlar al tiempo, que se va, cuanto más te empeñás en que no, ya se fue. Matar la ilusión es dejar de escribir, lo sé.
El tiempo es eso que se cela, eso que se pretende, eso que se compra, se gasta, se malgasta, se prisiona, se canta, se extraña, se teme.
Malas noticias: siempre se va a ir.
O lo consumo, o lo entiendo. Lo entiendo. Eso me consume.



(1) "¿Qué pretendo no saber? (2008) - Las Pastillas Del Abuelo
(2) "Cambios de tiempo" (2011) - Las Pastillas Del Abuelo
(3)"¿Qué carajo es el amor? (2008) - Las Pastillas Del Abuelo
(4) "Duda" (2010) - Las Pastillas Del Abuelo
(5) "El fondo de tu vida" (2011) - Las Pastillas Del Abuelo
(6) "Crisis" (2008) - Las Pastillas Del Abuelo

run Life, run!

Que la ansiedad se calme, que el entorno no pretenda, que el sol la corte con irse tan rápido y la luna pare de verse tan poco, que me den más tiempo, que me dejen no estar, que ya no me hagan preguntas, que no me pidan que vaya y que no vengan, que no sea tarde ni temprano, que ya no haya que juzgarnos, que importe lo que se siente, que se atienda el deseo, que se anule el consumo, que no hagan falta drogas, que paremos de competir, que se extingan mis obligaciones, que nadie me espere, que algo no suene, que nadie lo vea, un poco de paz … Y otras cosas que no existen en esta sociedad. 



Tu vida dura una única vez.

Eterno retorno

Existe una concepción filosófica del tiempo que plantea la repetición idéntica del mundo, donde éste se extingue para volver a crearse por medio de la conflagración -algo así como el proceso que hace el ave fénix. Esta teoría intenta mostrar la importancia de tomar buenas decisiones en el presente puesto que en éste viviremos por siempre, invitándonos a redescubrir cada rato en la conciencia de que lo vamos a volver a vivir y que nos resulta más rentable pasarlo de la mejor manera posible.
Fue Nietzsche quién me la expresó por primera vez, en su inconfundible tono inentendible, dijo mientras leía La gaya ciencia: "vamos a suponer que cierto día o cierta noche un demonio se introdujera furtivamente en la soledad más profunda y te dijera: esta vida tal como tú la vives y las has vivido tendrás que vivirla todavía otra vez y aún innumerables veces; y se te repetirá cada dolor, cada placer y cada pensamiento, cada suspiro y todo lo indeciblemente grande y pequeño de la vida". Creo que lo pasé por alto la primera vez que lo leí -o estoy segura de eso-, recién en Así habló Zaratustra tuve una idea de qué era lo que me estaba diciendo, pero luego de leer un libro que fabula parte de la vida de este autor (1) me decidí a indagar más sobre el tema y, gracias a Wikipedia, descubrí que otros genios referenciaban lo mismo.


Esta idea se encuentra en Best Seller de Literatura, como en Madame Bovary  de FlaubertCien años de soledad de G.G. Márquez, también fue expuesta por Borges en varios de sus cuentos (quién lo trató específicamente en La doctrina de los ciclos y El tiempo circular). Hermann Hesse en su libro Siddhartha también hace uso de este concepto cuando el protagonista observa cómo la historia de desobediencia y sufrimiento que vivieron él y su padre se repite entre él y su hijo. En La historia sin fin de Michael Ende, -libro que recomiendo mucho-  se ve una vez más expuesta esta idea cuando la Emperatriz Niña le ordena al Viejo de la Montaña Errante que le cuente la historia sin fin, el Viejo le advierte que en ese caso tendría que escribirla otra vez, y lo que escriba va a ocurrir de nuevo, dando lugar a un "final sin final". En esta novela, la imagen del símbolo del esplendor -el Áuryn- representa la idea del Eterno Retorno: dos serpientes entrelazadas que se muerden la cola mutuamente.



Y como éstos, vi que hay otros, muchos, hablando de lo mismo con metáforas que maquillan la imposibilidad empírica. Así es que citados ellos, llegué a la conclusión de que sí, todo va a volver a empezar, porque estamos inevitablemente ligados en este loop –eterno- que ocurre aunque no lo veamos pasar (y aunque no lo pueda probar)...  Además, tengo la seguridad de que si me estoy equivocando y ellos también, todos al fin habremos tenido razón, pues el Superhombre (2) al que mi razón juzga en acierto, sabe vivir tan intensamente que desea el eterno retorno a cada rato; y así lo cree (y crea).



(1) "El día que Nietzsche lloró" - Irvin D. Yalom.
(2) Concepción expresada por Nietzsche en "Así habló Zaratustra".

Mirémonos más

En tiempos dónde lo urgente prima sobre lo importante, 
en la era dónde los sueños caben en formato digital,
a la hora dónde todos estamos distantes,
y al momento de reconsiderar lo vital...




Mirémonos más.