Mostrando entradas con la etiqueta MichaelEnde. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MichaelEnde. Mostrar todas las entradas

Reloj, no marques las cosas...

DICE WIKI: Se denomina reloj al instrumento capaz de medir el tiempo natural (días, años, fases lunares, etc.) en unidades convencionales (horas, minutos o segundos). 
Los egipcios desde los tiempos de Ptolomeo (90- 168 d.c) medían con la clepsidra (1) los movimientos del Sol para fraccionar el día en partes capaces de contabilizar y distribuir.

"Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa de ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar en ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo".Fuente: "Momo". Ende, Michael. Alfaguara. Página 41.


Los africanos del norte también, mucho -valga la redundancia- tiempo antes de que cualquiera que pueda leerme hubiere nacido, decidieron que requerían de la medición del momento que les transcurría. Hace poco, en un CD que se puso a la venta en 2012, Juan Germán Fernández en pregunta retórica, cuestiona: Si el tiempo existe desde que el humano lo subdividió ¿porqué temerle tanto a un programa que él mismo dió a luz?


"Fueron pocos meses los que pasaron así, y no obstante fue la temporada más larga que Momo experimentó jamás. Porque el verdadero tiempo no se puede medir por el reloj o el calendario".

Fuente: "Momo". Ende, Michael. Alfaguara. Página 170.




"El tiempo es vida,
y la vida reside 
en el corazón".
M. Ende   


(1) Clepsidra o reloj de agua (del griego κλέπτειν kleptein, 'robar'; ὕδωρ hidor, 'agua') es cualquier mecanismo para medir el tiempo mediante el flujo regulado de un líquido hacia o desde un recipiente graduado, dando así dos tipos diferentes de relojes según la dirección del flujo.

Ir, al leer.


"Atreyu -¿Qué es la Nada?
Morla -El vacío que queda."

"La historia interminable" Michael Ende




No dejemos de ir, 
 a ese lugar 
que hacemos

al leer.


Hecho vs Hacer

Vivimos en la lógica que dice que es mejor salir a trabajar -de hacer siempre lo mismo- para juntar plata que destinamos a otros -que también hacen siempre lo mismo- que ponernos a hacer nosotros cosas diferentes. Quiero decir, tenemos un trabajo especializado que nos demanda tiempo a cambio de darnos plata que sirve para cubrir nuestras “necesidades” (además de los deseos, de los que hablo al final), y estas “necesidades” son: pagar por nuestro alimento (aunque muchas veces ni nos preocupa con qué están hechos ni cómo), pagar por nuestra vivienda (que suele ser más grande de lo que en realidad precisamos), pagar por nuestra salud (que deterioramos muchas veces por inconsciencia y otras tantas a conciencia), pagar por nuestra educación (a la que le dedicamos el menor tiempo posible y como si se tratase de una obligación), pagar por nuestra seguridad (que está insegura porque sino se termina el negocio) y pagar por nuestro abrigo (que casi siempre termina siendo exagerado). Son generales y a modo de ejemplo, el que no excluye pagar las mismas cargas por los familiares a cargo. Todas estas necesidades, las cubre otro, el que siempre se encarga de cubrir la misma y no intenta tampoco el auto-abastecimiento.

Al punto que quiero llegar es: si destinamos menos tiempo a ganar plata y en ese tiempo cubrimos las necesidades que hoy pagamos para que nos cubran otros, además de dedicarle menos tiempo a un sistema (del que entiendo que no me hace falta explicar porqué es mejor salirse) estaríamos invirtiendo nuestro tiempo en –básicamente- nosotros; algo así como lo que dice Michel Ende, “todo hombre tiene su tiempo, y sólo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo”

Creo que parte de la rueda en la que necesitan que estemos girando está tan falta de agarre que se detiene cada vez que uno se cuestiona, es sólo cuestión de pensar, pensar si lo que hacemos realmente es una decisión o una imposición, pensar si queremos que nos hagan o hacer, elegir si somos protagonistas de nuestra historia…

Los deseos, esos que más arriba adjunté a las necesidades como segundo estímulo, son los que debemos moldear con el único molde de nuestra exclusiva y excluyente voluntad –o así lo estoy creyendo y, en mi realidad, creando. Son esa motivación por la cuál está bien sacrificarse en la medida que nos parezca bien sacrificarnos; y citando como corolario al maestro Richard Bach que fundamenta –aún más- mi capricho nato, cierro este post que culmina la cita con una ineludible pregunta: 


“nunca te conceden un deseo
sin el don de volverlo realidad. 
Sin embargo es posible que te cueste trabajo”.



¿Cuál querés que sea tu trabajo?


Recolectando interrogantes

"¿Qué me copiaste en ti,
que cuando falta en mí
la imagen de la cima,
corro a mirarme en ti?"

'Agua y mujer', de Juan Ramón Jiménez.




"¿Qué sería de tu luz, radianto astro, si no tuvieras aquellos para los que brillas?"
En "Así habló Zaratustra", de Friedrich Nietszhe


"¿Cuándo aprenderás 
a esperar lo que no puedes
imaginar que ocurrirá?"
En "El manual del mesías", de Richard Bach




¿Hasta cuándo es "hasta luego"?



Eterno retorno

Existe una concepción filosófica del tiempo que plantea la repetición idéntica del mundo, donde éste se extingue para volver a crearse por medio de la conflagración -algo así como el proceso que hace el ave fénix. Esta teoría intenta mostrar la importancia de tomar buenas decisiones en el presente puesto que en éste viviremos por siempre, invitándonos a redescubrir cada rato en la conciencia de que lo vamos a volver a vivir y que nos resulta más rentable pasarlo de la mejor manera posible.
Fue Nietzsche quién me la expresó por primera vez, en su inconfundible tono inentendible, dijo mientras leía La gaya ciencia: "vamos a suponer que cierto día o cierta noche un demonio se introdujera furtivamente en la soledad más profunda y te dijera: esta vida tal como tú la vives y las has vivido tendrás que vivirla todavía otra vez y aún innumerables veces; y se te repetirá cada dolor, cada placer y cada pensamiento, cada suspiro y todo lo indeciblemente grande y pequeño de la vida". Creo que lo pasé por alto la primera vez que lo leí -o estoy segura de eso-, recién en Así habló Zaratustra tuve una idea de qué era lo que me estaba diciendo, pero luego de leer un libro que fabula parte de la vida de este autor (1) me decidí a indagar más sobre el tema y, gracias a Wikipedia, descubrí que otros genios referenciaban lo mismo.


Esta idea se encuentra en Best Seller de Literatura, como en Madame Bovary  de FlaubertCien años de soledad de G.G. Márquez, también fue expuesta por Borges en varios de sus cuentos (quién lo trató específicamente en La doctrina de los ciclos y El tiempo circular). Hermann Hesse en su libro Siddhartha también hace uso de este concepto cuando el protagonista observa cómo la historia de desobediencia y sufrimiento que vivieron él y su padre se repite entre él y su hijo. En La historia sin fin de Michael Ende, -libro que recomiendo mucho-  se ve una vez más expuesta esta idea cuando la Emperatriz Niña le ordena al Viejo de la Montaña Errante que le cuente la historia sin fin, el Viejo le advierte que en ese caso tendría que escribirla otra vez, y lo que escriba va a ocurrir de nuevo, dando lugar a un "final sin final". En esta novela, la imagen del símbolo del esplendor -el Áuryn- representa la idea del Eterno Retorno: dos serpientes entrelazadas que se muerden la cola mutuamente.



Y como éstos, vi que hay otros, muchos, hablando de lo mismo con metáforas que maquillan la imposibilidad empírica. Así es que citados ellos, llegué a la conclusión de que sí, todo va a volver a empezar, porque estamos inevitablemente ligados en este loop –eterno- que ocurre aunque no lo veamos pasar (y aunque no lo pueda probar)...  Además, tengo la seguridad de que si me estoy equivocando y ellos también, todos al fin habremos tenido razón, pues el Superhombre (2) al que mi razón juzga en acierto, sabe vivir tan intensamente que desea el eterno retorno a cada rato; y así lo cree (y crea).



(1) "El día que Nietzsche lloró" - Irvin D. Yalom.
(2) Concepción expresada por Nietzsche en "Así habló Zaratustra".

Hacé lo que quieras

< HAZ LO QUE QUIERAS > Eso quiere decir que puedo hacer lo que me dé la gana, ¿no crees?
- No- dijo con voz profunda y retumbante-. Quiere decir que debes hacer tu Verdadera Voluntad. Y no hay nada más difícil.
- ¿Mi Verdadera Voluntad?- repitió Bastian impresionado- ¿Qué es eso?
- Es tu secreto mas profundo, que no conoces...
- ¿Como puedo descubrirlo entonces?
- Siguiendo el camino de los deseos, de uno a otro, hasta llegar al último. Ese camino te conducirá a tu Verdadera Voluntad.
- No me parece muy difícil- opinó Bastian.
- Es el mas peligroso de todos los caminos- dijo el león.
- ¿Por qué?- preguntó Bastian-. Yo no tengo miedo.
- No se trata de eso- retumbó Graógraman- Ese camino exige la mayor autenticidad y atención, porque en ningún otro es tan fácil perderse para siempre.
- ¿Quieres decir que no siempre son buenos los deseos que se tienen?- trató de averiguar Bastian.
- ¡Qué sabes tu lo que son deseos! ¡Qué sabes tu lo que es bueno o no!


Michael Ende en Die unendliche Geschichte ó "La historia sin fin"
 

Contrariedades de raíz

"El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo", dice Nietzsche, y me acuerdo de cuando Bach me hizo leer que la "única obligación, en cualquier período vital, consiste en ser fiel a ti mismo". Después también me acordé de Michael Ende: "por que cada hombre tiene su propio tiempo. Y solo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo" y también la tuve en cuenta a Eleanor Roosevelt cuando dijo “creo que de una manera u otra aprendemos quienes somos realmente y luego vivimos con esa decisión”. Y es que todos hablan de lo mismo ¿Y porqué nos cuesta tanto darnos cuenta? Cuestionarnos, elegirnos, y ser fieles a eso, independientemente de las circunstancias, el entorno y los inconvenientes -o dicho de otro modo, acorde a las circunstancias en el entorno y gracias a sus inconvenientes... Pero entonces, ¿cómo justifico tanta pesadumbres ante interrogativa de Nietz ("¿Qué sería de tu luz, radiante astro, si no tuvieses aquellos para los que brillas?")? ¿Se puede ser si nadie lo percibe? ¿Cómo puede todo lo único, exclusivo e irrepetible depender conditio sine qua non de otro de igual envergadura? ¿Hasta donde somos fieles a un "nosotros mismos" si nos componemos del resto? ¿Hasta dónde somos? ¿Hasta cuánto podemos obedecernos si nuestra existencia es dependiente? ¿Qué afirma que ser un "quién" te inhibe a ser "objeto de"?
Estudie derechos humanos en la facultad de abogacía, y doy fe que nuestros derechos fundamentales se creen innatos e inherentes a la calidad de persona que enviste a todo ser humano, memoricé palabras que describen lo que soy y lo que puedo hacer y examinaron positivamente mi capacidad de retención, pero todo esto condujo a una gran crisis, se hubieron enfrentados mis valores y las lecciones en la composición de mi discernimiento. Esta crisis -por definición de término- condujo a la superación del problema, pero con uno mayor. El nuevo inconveniente descubrió la paradoja que esconde la imposibilidad de ser sin ser contemplado, que dicho de otro modo se puede ver que, en los términos que maneja este sistema, existimos porque la ley nos da tal autoridad, y los derechos humanos -esos que se llaman innatos- existen sólo porque hay tribunales que los juzgan y autores que los determinaron. Y así, somos porque nos percibieron, y sentimos lo que escribieron que nos puede pasar, y queremos lo que nos muestran que hay... Así, "ser uno mismo" no es tan diferente a reducirse a la más ínfima molécula que compone la tierra y darse cuenta que se puede dejar de ser, al dejarse ser.